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Ganó la lotería y sigue trabajando de cocinera en una escuela pública: “No me gusta presumir”

Trish Emson ganó 1,7 millones de dólares, pero dice que convertirse en millonaria no la cambió ni a ella ni a su esposo. Aún viven en la misma casa 18 años después.

Trish y Graham, detrás de ellos está la antigua casa del consejo donde todavía viven en Rotherham. Foto: NB PRESS LTD
Trish y Graham, detrás de ellos está la antigua casa del consejo donde todavía viven en Rotherham. Foto: NB PRESS LTD
Mundo LR

Trish Emson, una mujer de 51 años, en el año 2003 ganó más de 2 millones de dólares en la Lotería Nacional de Inglaterra. Ella obtuvo lo que muchas personas desean, el premio mayor. Sin embargo, aún vive con su familia en su casa de siempre y sigue trabajando como cocinera en una escuela pública de la ciudad donde vive, Rotherham. Hasta la fecha solo ha usado una parte del dinero para viajar en un crucero y se compró una casa rodante, así lo comunicó The Mirror.

La ganadora de la lotería, 18 años más tarde, cuenta que ser millonario jamás la hizo sentir distinta, no la cambió a ella y tampoco a su esposo, Graham Norton, de 51 años, quien aún labora como decorador. “Ser rico no te hace mejor persona. No me gusta presumir y alardear de dinero y no puedo ser elegante de todos modos”, aseguró para el medio. Ambos tienen un hijo llamado Benjamín, de 17 años, quien no suele vestir ni comprar objetos caros. Él ha asistido a un curso de competición local sin recibir dinero.

“Al mirarme no pensarías que soy millonario, pero si tengo que disfrazarme me siento falso, prefiero mis jeans”, expresó Graham. Los esposos tuvieron la oportunidad de satisfacerse con lujos comunes en los que otras personas hubiesen preferido gastar, pero tomaron la decisión de seguir con sus vidas tal y como siempre había sido.

La feliz pareja en 2004, cuando Trish estaba embarazada. Foto: Dayli Mirror

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La pareja comenta que han tratado de que sus gastos no sean ostentosos. “Hemos tenido cuidado. No compro coches flash, tengo un Kia y todavía compro en Primark. Lo mejor que compramos fue la caravana en Cleethorpes. En realidad, ahora tengo dos. Compré uno para mi familia y amigos, para cuando bajen”, narra Trish. “También hubo unas buenas vacaciones, en Benalmádena, Benidorm, Ibiza y llevé a mi madre a un crucero”, agregó.

El premio más grande

Pero sin duda, el premio más esperado y más grande de los esposos era la llegada de un hijo. Trish estuvo intentando durante cinco años y medio quedar embarazada y por fin en octubre de 2003 pudo conseguirlo, dos semanas después de obtener el premio de lotería. Ella dijo: “Hubiera devuelto todo el dinero solo por quedar embarazada”.

Trish y Graham estaban encantados cuando llegó su hijo Benjamin. Foto: NB PRESS LTD

“Todo lo que siempre quise fue tener hijos. Había estado planeando hacer FIV, así que estaba sobre la luna cuando quedé embarazada. Realmente creo que fue gracias a ganar la lotería que me quedé embarazada. Tenía mi mente en otra cosa y simplemente sucedió. Fue una sensación mejor que ganar la lotería y lo mejor que me ha pasado en la vida”, cuenta a The Mirror.

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Al cuestionarlo sobre cómo logra que su hijo Benjamin lleve una vida igual a la de ellos, dice: “Ni siquiera recibe dinero de bolsillo. Pero él pone cosas en mi canasta de Amazon, aunque si está siendo descarado y hay algo por £ 100, yo digo, ‘¡No lo creo!’”. También dice que él fue a una escuela normal, no lo envió a una privada “porque a veces pueden estar un poco engreídos y queríamos tenerlo con sus amigos”.

La familia ha disfrutado unas bonitas vacaciones. Foto : NB PRESS LTD

Trish, además, aclaró el por qué no dejó su trabajo habitual en donde sirve comida en una colegio local: “Me aburriría hasta las lágrimas sin él y amo a los niños, me animan todos los días”. Asimismo, relató que los niños le dijeron que la habían buscado en Google porque creían que mentía cuando les dijo que ganó la lotería.

El día que ganaron el premio

Trish narra que cuando vio los números en la televisión dijo: “Lo tengo’, ‘lo tengo’, ¡lo tengo!”. Pero estaba preocupada porque dejó el boleto en un cajón de la cocina y su suegra, quien vivía con ellos, había quemado unos cajones de ahí una semana antes por un error al prender la parrilla.

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“El boleto estaba en el cajón y teníamos imágenes de él en llamas”, asegura Trish, así que esa fue su única prueba. Fue allí cuando empezó todo.