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Milagro de los Andes: el sobreviviente que se alimentó con los cadáveres de sus amigos

“Fue muy difícil invadir la privacidad de mis amigos y cortar parte de sus cuerpos”, relata Roberto Canessa, uno de los 16 sobrevivientes de esta tragedia que ocurrió hace 45 años en la cordillera de los Andes.

La Republica
Este viernes se han cumplido 45 años de la tragedia. Uno de los rescatados, Roberto Canessa, es ahora un cardiólogo especializado en cardiología infantil. Foto: captura de BBC
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Un avión militar iba con dirección a Santiago de Chile transportando a miembros del equipo de rugby uruguayo Old Christians, junto con sus familiares, simpatizantes y amigos, se estrelló el 13 de octubre de 1972 en la cordillera de los Andes, a 3.500 metros de altura.

El vuelo fletado ―con 45 pasajeros y tripulación, incluidos 19 miembros del equipo― había partido desde Montevideo, Uruguay. Mientras la aeronave cruzaba los Andes, el piloto al mando en ese momento creyó erróneamente que habían llegado a Curicó (Chile), a pesar de que las lecturas de los instrumentos indicaban lo contrario.

Entonces, comenzó a descender demasiado pronto para llegar al Aeropuerto de Pudahuel y chocó contra una montaña, cortando inicialmente ambas alas y la sección de cola.

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La parte restante del fuselaje se deslizó por la montaña unos 725 metros antes de chocar contra el hielo y la nieve en un glaciar.

Sobrevivieron 16 personas, que hoy rondan los 70 años. Otros 17 murieron en los siguientes días debido a las heridas, a la falta de alimentos y a las duras condiciones a las que se enfrentaron.

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El accidente pasó a la historia como el Milagro de los Andes y es, a la fecha, uno de los episodios más impactantes de la aviación, pues los sobrevivientes comieron a sus compañeros muertos para seguir con vida, hasta que finalmente dos de ellos lograron cruzar a pie las montañas hasta Chile y pedir ayuda.

Sobreviviente del Milagro de los Andes

Este viernes se han cumplido 45 años de la tragedia. Uno de los rescatados, Roberto Canessa, es ahora un cardiólogo especializado en cardiología infantil y, en 2016, compartió su testimonio con un programa de la BBC.

En aquel año, presentó su libro Tenía que sobrevivir: cómo el accidente aéreo en los Andes inspiró mi vocación para salvar vidas. Ahora la cadena británica ha publicado nuevamente su testimonio.

“Hay un instinto dentro de ti que te dice que tienes que comer algo. Así que pensamos en el cuero de los zapatos o de las correas. Empezamos a masticar el cuero, pero sentíamos que nos intoxicaba, porque tenía muchos químicos. No nos quedaba nada”, refirió al inicio de su impactante testimonio.

Foto: captura de BBC

“Para mí fue muy difícil invadir la privacidad de mis amigos y cortar una parte de sus cuerpos. Sentía que de alguna forma estaba violando su intimidad. Comer los cuerpos —para vivir lo suficiente hasta ser rescatados— fue más difícil para algunos que para otros. Muchas veces pienso que fue como un experimento humano. Luego se volvió común hacerlo, compartir la carne entre los sobrevivientes”, señaló Roberto Canessa a la BBC.

Comer carne humana para subsistir

Según el archivo periodístico, las autoridades y los familiares de las víctimas del Milagro de los Andes decidieron enterrar los restos cerca del lugar del accidente en una fosa común. Trece cuerpos quedaron intactos, mientras que otros 15 eran en su mayoría esqueléticos.

Previamente, dos fotografías tomadas por miembros del Cuerpo de Socorro Andino de una pierna humana a medio comer fueron impresas en la portada de dos periódicos chilenos, El Mercurio y La Tercera, que informaron que todos los sobrevivientes recurrieron a la antropofagia.

Foto: captura de BBC

“Sobrevivimos porque fuimos un equipo, trabajamos juntos, nos ayudábamos. Lo único que teníamos era la vida y decías: ‘Voy a mantener esto y ver qué pasa, contra todas las probabilidades’. Cuando estaba en las montañas y veía a mis amigos muertos, sabía que yo podía ser el siguiente y me di cuenta de lo frágil que era la línea que separa la vida de la muerte”, refirió Canessa.

“Así que desde entonces disfruto más de vivir, de hecho”, aseguró.

Milagro de los Andes en documental

En junio de este año, History estrenó la serie Inexplicable Latinoamérica, que presentó a científicos, historiadores, testigos y expertos analizando los eventos más misteriosos e insólitos de Latinoamérica, junto a sus principales protagonistas. Predestinados a no morir abordó el Milagro en los Andes.

El audiovisual cuenta cómo Roberto Canessa y Fernando Parrado, ‘sobrevivientes mayores’, cruzaron las inmensas montañas para llegar a Chile, hartos de las bajísimas temperaturas, los amenazadores aludes, angustiados por la continua muerte de sus compañeros y la lenta espera del rescate.

Las estadísticas aseveran que nadie es capaz de sobrevivir a un accidente de esta magnitud. Sin embargo, para algunos elegidos de ese vuelo, ese no pareció ser el caso.

El grupo de personas que sobrevivió a la colisión, que en su mayoría tenía apena 20 años, se enfrentó a la temible Cordillera, con 30 grados bajo cero durante las noches y hambre.

Legado del Milagro de los Andes

La valentía de los sobrevivientes en condiciones extremadamente adversas se ha descrito como “un faro de esperanza para (su) generación, que muestra lo que se puede lograr con perseverancia y determinación en presencia de probabilidades insuperables, y nos ponemos a trabajar para lograr un objetivo común”.

La historia del accidente se describe en el Museo Andes 1972, dedicado en 2013 en Ciudad Vieja, Montevideo. En 1973, madres de 11 jóvenes fallecidos en el accidente aéreo fundaron la Biblioteca Nuestros Niños en Uruguay para promover la lectura y la enseñanza.

El lugar del accidente atrae a cientos de personas de todo el mundo que rinden homenaje a las víctimas y los sobrevivientes y tratan de comprender cómo sobrevivieron.

De la realidad a la ficción

Aparte de los 26 libros y nueve documentales que se grabaron para contar la dura travesía, se grabaron tres películas que llevaron el Milagro de los Andes a la pantalla grande. De ellas, Viven es la que logró plasmar el hecho lo más fiel a la realidad posible.

Frank Marshall, el director de la película, viajó en octubre de de 1991 de Uruguay para reunirse con los 14 sobrevivientes durante tres días.

“Nos explicaron lo que iban a hacer y nos contaron el sentido de lo que querían hacer. Era gente bien intencionada y la película se hizo con muchísimo respeto”, dijo Carlos Páez, uno de los sobrevivientes al diario El País de Uruguay.

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“Viven” tuvo un presupuesto de 25 millones de dólares e inició la filmación en Canadá, en la Columbia Británica. Los efectos visuales se realizaron en Vancouver y las escenas del protagonista fueron filmadas en Inglaterra, ya que el actor formaba parte de una obra allí.

Páez comentó que le incomodó un poco que se refirieran a ellos como latinoamericanos en vez de uruguayos, pero precisó que era consciente de que en el contexto mundial se debía situar dónde quedaba.

Un niño, el único sobreviviente de la tragedia de un teleférico en Piamonte

El equipo que participó en el rescate de los cuerpos precisó que probablemente se rompió uno de los cables del teleférico y eso provocó el accidente. Agregó también que pudo haber una avería en el freno de emergencia, lo cual provocó que la cabina tomara velocidad y descendiera bruscamente hasta chocar con un pilar.

El único sobreviviente de la tragedia ocurrida en Piamonte, en el norte de Italia es un menor de 5 años de origen israelí. Su padre, su madre, su hermana y sus dos abuelos fallecieron en dicho accidente.

El teleférico tan solo llevaba abierto un mes y había sido renovado en 2016. Foto: AFP

Los medios italianos especulan que su padre lo protegió con su cuerpo para evitar su muerte. La embajada de Israel trabajó para repatriar los restos de sus compatriotas. Las otras víctimas eran de nacionalidad italiana, a excepción de un iraní.