EE. UU.: niños migrantes eran obligados a “competir por comida” en centro para menores

“La sensación es terrible. (…) Los niños lloran, los niños se desmayan. Allí ocurrieron todo tipo de atrocidades”, narra una de las víctimas.

Niños migrantes de 3 a 9 años en un corralito en el centro de detención del Departamento de Seguridad Nacional de Donna, en Texas, Estados Unidos. Foto: AFP
Niños migrantes de 3 a 9 años en un corralito en el centro de detención del Departamento de Seguridad Nacional de Donna, en Texas, Estados Unidos. Foto: AFP
Mundo LR

Las hermanas Sánchez Villalobos, dos adolescentes naturales de Honduras, quienes emigraron a Estados Unidos, relataron en una demanda que guardias de un albergue para menores de la Patrulla Fronteriza en Texas se divertían poniendo a los niños a “competir por comida”. Ante esta situación, ellas mismas tenían que consolar a los menores después de verlos llorar constantemente.

La querella fue interpuesta el lunes 11 de octubre por la familia Sánchez Villalobos. Demandaron a los Estados Unidos para responsabilizarlo por su negligencia, asalto y agresión a las chicas.

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La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), una organización que protege las libertades y derechos civiles a través de litigios, cabildeo y participación comunitaria, las representará en la corte.

Kerlin Sánchez Villalobos y su hermana salieron de Honduras para reunirse con su madre en Minnesota, al noreste estadounidense, en junio del 2019. Fue en aquella época cuando fueron arrestadas por agentes de Aduanas y Protección Fronteriza (CPB). Las jóvenes tenían 16 y 14 años. Fueron víctimas y testigos de los maltratos y abusos durante su viaje a través de los centros de detención y hogares grupales en Texas.

Kerlin Sánchez Villalobos (izquierda) y su hermana de 16 años (derecha) con su madre Daysi (centro). Foto: ACLU

Las hermanas tenían muy poco dinero. Llevaban una sola mochila que contenía ropa, medicamentos, certificados de nacimiento y registros escolares. “La CPB los llevó al infame centro de detención de Clint, Texas, donde el Gobierno almacenaba a cientos de niños y los empaquetaba como sardinas”, señala ACLU.

Los agentes llevaron a las menores a una zona denominada “congeladores” debido al frío que hacía. Solo les entregaban una sábana. De ahí, Kerlin y su hermana fueron trasladadas a otro edificio donde las mantuvieron en jaulas durante nueve días.

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“La sensación es terrible. (…) Los niños lloran, los niños se desmayan. Allí ocurrieron todo tipo de atrocidades. Había niños pequeños que lloraban porque estaban separados de los adultos. Los oficiales nos dijeron que controlemos a los niños. Nosotros, los niños mayores, solo intentábamos consolarlos y hablar con ellos. Lo que haría yo sería trenzarles el pelo“, narra Kerlin.

Competían por comida

Los niños que se encontraban en el centro de migrantes para menores de Flint estaban constantemente hambrientos. Solo les daban avena fría para el desayuno, una taza de fideos ramen para el almuerzo, un pudín o galleta pequeña como bocadillo y un burrito para la cena.

Las hermanas Sánchez Villalobos no recuerdan que les hayan dado agua y tenían demasiado miedo de preguntar.

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“Los agentes se burlaban de los niños haciéndolos competir por los restos de comida. Los niños que perdieron estos juegos crueles se alejaron todavía con hambre”, informa ACLU, con respecto al caso.

En una ocasión, cuando Kerlin comía en el suelo fue pateada dos veces por un guardia. La joven señala que, a pesar de que han pasado dos años de aquella agresión, el tobillo y el pie todavía le duelen, y que a veces necesita una bota para caminar.

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Kerlin pasó un total de 20 días detenida, mientras que su hermana, 29 días. Luego fue el mismo Gobierno federal el que las envió a casa con su madre en Minnesota.

Las jóvenes fueron víctimas y testigos de agresiones físicas, alojamiento de niños en jaulas, de poca distribución de alimentos y agua, y exigencias a los niños de competir por la comida, entre otras injusticias. El caso se desarrollará en el Tribunal de Minnesota.