Conoce la historia del abuelito que vende dibujos de sus nietas para darles de comer

Las niñas quedaron huérfanas de padre y el dinero no les alcanzaba para los gastos básicos. Ahora, él ha encontrado la forma de que ganen dinero mientras se divierten al mismo tiempo.

Castillos, bailarinas y atrapasueños aparecen pintados en tela y acuarela. Foto: Periódico AM León
Castillos, bailarinas y atrapasueños aparecen pintados en tela y acuarela. Foto: Periódico AM León
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Mario Arnulfo Muñoz sale cada día a caminar por Guanajuato, en la región de León (México), con pinturas y dibujos en las manos. No son suyas y mucho menos de algún artista reconocido, sino de sus nietas. El anciano recorre las calles para vender las obras de arte de las pequeñas para así poder ayudarlas a conseguir dinero para vivir.

Hace más de cuatro años, el papá de las niñas falleció y quedaron solo bajo el cuidado de su madre. Con una escasa pensión y el dinero de otras labores independientes, la pequeña familia no lograba generar los ingresos necesarios para pagar su casa, ir al colegio o incluso comer. Fue en ese contexto que don Mario decidió salir a las calles para ofrecer los cuadros de sus nietas.

abuelito vende dibujos de sus nietas para darles de comer

“Mi hija Berenice quedó viuda hace unos cuatro años y medio. Mis nietas quedaron huerfanitas. Como mi hijo, el más grande, pinta, aprendieron con él”, relata el abuelo.

Todos los días, Mario Muñoz pasa largas horas en la esquina de Adolfo López Mateos y Pradera mientras enseña a los conductores las piezas de arte que lleva consigo.

“Dibujitos baratos y para adornos”, vocifera el anciano, quien vende los artículos entre 100 y 200 pesos, para llamar la atención de posibles compradores.

El hombre solía vender diferentes productos en las plazas junto a su esposa, pero dejaron de hacerlo debido a que la ganancia no era la necesaria para los gastos que requerían sus nietas. Por ello, cada centavo que gana por la venta de los dibujos es destinado íntegramente a la madre de las niñas. Así, puede solventar los gastos de la escuela, ropa, alimentos e incluso para comprar los implementos necesarios para poder seguir pintando.

Mario Muñoz asegura que las niñas se divierten y lo toman como una actividad que les gusta. “Han hecho de todo: caballos, soles, paisajes, les gusta. Eso me hace feliz”, enfatiza.

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