Argentina: tras rechazos y meses de espera, seis perros con discapacidad son adoptados

Ceguera, amputación de una o las dos patas, o malformación en la mandíbula son algunos de los problemas de los canes que ya viven en un hogar con sus nuevas familias humanas.

Los seis perros del Refugio de Contención Animal fueron adoptados por vecinos de Villa Mercedes, en Argentina. Foto: composición/Bichosraros.org
Los seis perros del Refugio de Contención Animal fueron adoptados por vecinos de Villa Mercedes, en Argentina. Foto: composición/Bichosraros.org
Mundo LR

Una nueva oportunidad. El Refugio de Contención Animal de Villa Mercedes, en la provincia de San Luis, en el centro de Argentina, dio a conocer que, el pasado 7 de setiembre, los seis perros con discapacidad que estaban en condiciones de ser adoptados, tras cuatro meses de espera, ya encontraron un nuevo hogar.

Dentro de Contención Animal había muchos perros con discapacidades que necesitaban encontrar familias que les brinden amor y que, por su condición, puedan estar a la altura de responder sus necesidades. Después de una constante campaña en redes sociales, los vecinos de Villa Mercedes respondieron al llamado.

“Siempre supimos que no iba a ser fácil. Empezamos con las fotos en mayo aproximadamente y la semana pasada se fue el último. Ellos necesitan cuidados especiales y a veces, por más voluntad que haya, las personas no lo saben hacer. Entonces, nosotros les enseñamos a los interesados”, explicó Soledad Martínez, la responsable del área.

Amputación de una o las dos patas, ceguera o malformación en la mandíbula que dificulta comer son algunos de los problemas que los canes adoptados presentan.

“Nos quedaba solamente uno, al que le pusimos Luciano, y hace una semana más o menos ya tiene un hogar. Él fue el último, porque llegó siendo muy cachorro, pero con una fractura expuesta. Después tuvieron que ponerle clavos que no funcionaron y terminaron con la amputación de una pata. Luego le agarró moquillo, no quería ni pararse, nosotros le dábamos de comer con una jeringa y desde el piso nos movía la cola. Todo eso retrasó su evolución y por eso recién ahora pudo irse a una casa”, detalló Martínez.

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Para que se pueda adoptar a un can ciego, el personal del refugio tuvo que capacitar y acompañar al animal en el proceso de adaptación con sus nuevos dueños.

La incorporación del animal a un nuevo entorno a veces es una tarea difícil, incluso con cierto rechazo. “A Elorio lo devolvieron dos veces y no por falta de voluntad, sino que él no se adaptaba a los otros animales de la familia ni a ellos. Y ahora está con unas personas que no tenían mascota ni pensaban tener, pero se enamoraron mutuamente”, aseveró.

El albergue publicará próximamente en las redes sociales fotos de cuatro canes que perdieron una de sus extremidades. “Lo que no tienen físicamente les sobra en el corazón. Son muy amorosos”, finalizó Soledad Martínez.