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¿Qué medidas implementadas tras el 11-S se mantienen hasta hoy en aeropuertos?

El día que cambió la forma de viajar. El ataque terrorista del 11-S en Nueva York modificó de manera radical la manera de usar los aviones. Una de las modificaciones consiste en la antelación con la que llegamos al aeropuerto.

A partir del atentado perpetrado el 11-S de 2001, la seguridad en los aeropuertos cambió de manera drástica. Foto: EFE
A partir del atentado perpetrado el 11-S de 2001, la seguridad en los aeropuertos cambió de manera drástica. Foto: EFE
Evelin Meza

Antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, viajar en avión en Estados Unidos y en el mundo era mucho más fácil. No se necesitaba identificación para pasar por seguridad en los aeropuertos, nadie se quitaba los zapatos, tampoco se separaban los objetos electrónicos y se podía llevar líquidos en el equipaje de mano.

Por esos días, a los musulmanes o sijs, a las personas de Oriente Próximo o del sudeste asiático, no se les hacía pasar por tantos controles antes y después de coger un vuelo.

Las familias acompañaban a los viajeros hasta la puerta de embarque y, una vez en el avión, entrar a la cabina era común para que los niños y las familias se tomaran fotos con el piloto y la tripulación.

Todo esto cambió tras el 11 de septiembre y los pilotos tuvieron que encerrarse detrás de puertas blindadas con armas de fuego para defenderse de posibles secuestradores de aviones como los protagonistas de los ataques más letales en Estados Unidos.

Esa trágica mañana marcó un antes y un después en la forma en la que los viajes aéreos se realizan, cambió los protocolos y las revisiones antes de poder ingresar a las salas de espera, e incluso la supervisión de nuestro equipaje.

“El hecho de que hayan orquestado el ataque con tres vuelos diferentes en tres lugares diferentes dejó en claro lo vulnerable que era Estados Unidos. Fue una verdadera bofetada. Nos recordó lo ingenuos que habíamos sido”, dijo a CNN Sean O’Keefe, profesor de la Universidad de Syracuse y exdirectivo de Airbus.

Volar en Estados Unidos y en el mundo cambió para siempre y a partir del 14 de septiembre, cuando la aviación comercial reinició en EE. UU., se distribuyeron hombres de la guardia nacional en los aeropuertos y los viajeros tuvieron que esperar largas filas mientras se adoptaban las nuevas medidas y sistemas de seguridad.

Ilustración sobre los vuelos 11, de American Airlines, y 175, de United Airlines, en las rutas tomadas el 11 de septiembre de 2001. © Comisión Nacional sobre los Ataques Terroristas del 11-S

El 19 de noviembre de 2001, el Congreso aprobó la Ley de Seguridad de Aviación y de Transporte, creando así la Administración de Seguridad de Transporte (TSA). Esta agencia se encarga de supervisar la seguridad en más de 400 aeropuertos del país, entre otras funciones.

El Aeropuerto Internacional Marshall de Baltimore-Washington fue el primero en tener seguridad administrada por la TSA en 2002 y marcó el inicio de casi dos décadas de procedimientos de seguridad, que fueron evolucionando al mismo tiempo que surgían nuevas amenazas.

Para fines de 2002, la TSA de Estados Unidos logró el mandato clave de la ley creada después de los atentados, desplegando en todos los aeropuertos del país sistemas de detección de explosivos.

En el 2006, después de que la Policía británica descubriera un plan para detonar líquidos explosivos y tratar de derrumbar al menos siete aviones que viajaban de Inglaterra a Canadá y Estados Unidos, oficiales de la TSA prohibieron a los pasajeros llevar líquidos, geles y aerosoles en el equipaje de mano. Meses después relajaron la medida a envases menores a 100 mililitros transportados en bolsas plásticas transparentes.

A partir del 2017 y tras los atentados frustrados desde Australia y Yemen, en donde se usaron objetos electrónicos y cartuchos de impresoras como explosivos, la TSA obligó a todas las personas a pasar por rayos X los objetos electrónicos más grandes que un celular.

Debido a todos estos controles que se deben realizar, los pasajeros deben llegar al aeropuerto para su registro dos horas antes del vuelo en viajes locales y tres horas para viajes internacionales, con el objetivo de evitar contratiempos en el escaneo de las maletas documentadas y el paso por los filtros de escaneo.