La participación de las juventudes en el desarrollo sostenible

Una mirada profunda desde el sistema de las Naciones Unidas hacia las juventudes latinoamericanas y caribeñas a favor de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Durante la pandemia, más de 34 millones de trabajadores han perdido sus puestos en América Latina. Foto: ONU
Durante la pandemia, más de 34 millones de trabajadores han perdido sus puestos en América Latina. Foto: ONU
Mundo LR

Por: André Gutiérrez / @andruperu

En los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se asumieron compromisos firmes en relación con la diversidad de las juventudes, con el acceso de estas a sus derechos y, sobre todo, que puedan ejercerlos de manera plena, pero ¿qué tan escuchados son?

¿Quién podría dudar que los jóvenes pueden aportar soluciones innovadoras a los desafíos de la Agenda 2030? Sin embargo, claro está que no siempre existen estos espacios de participación o colaboración para incorporar nuestras visiones y perspectivas.

Definitivamente en América Latina, para los Gobiernos, las juventudes no están en el centro de sus agendas; no obstante, las personas jóvenes, hoy en día, son la clave desde el enfoque de la solidaridad y responsabilidad intergeneracional.

Existen tres ejes orientadores para destacar los desafíos y las oportunidades: la inclusión, el cambio climático y la protección del medio ambiente, y la gobernabilidad. Por tal motivo, esta identificación sirve para tener presente la necesidad de observar los avances en cuanto a los ODS.

La pandemia y sus efectos han puesto en la mesa las debilidades de los sistemas de protección social, salud, educación y empleo. Se prevé que en América Latina y el Caribe habrá 45 millones de personas más en situación de pobreza, cifra que representará un 37% de la población de la región.

En el caso netamente de juventudes, ese impacto se suma a los desafíos educacionales que han surgido debido al cierre de las escuelas y universidades: a principios de mayo de 2020, dicha medida afectó a más de 165 millones en América Latina y el Caribe.

Si hablamos del tema empleo, más de 34 millones de trabajadores han perdido sus puestos laborales y gran parte de ellos eran mujeres y jóvenes. Las cifras son muy duras, muy crueles, que a decir verdad, hasta dificultan su escritura.

Según estimaciones del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), es posible que —en América Latina y el Caribe— más de 3 millones de niños, niñas y adolescentes nunca regresen a la escuela, así como es probable que la matriculación en la educación primaria disminuya en más de un 1,8%.

Sin embargo, consideramos, en la misma línea que la ONU, que para lograr la inclusión es necesario hacer lo siguiente: revertir las dinámicas de desigualdad y exclusión en materia de bienestar, expandir el acceso a los servicios básicos y sociales, y combatir la discriminación en todas sus manifestaciones.

Las juventudes deben ser consideradas como destinatarias de las políticas de reconstrucción, pero también como participantes activas en el diseño, la implementación, el monitoreo y la evaluación de estas.

Según datos del Reniec, al 31 de diciembre de 2020 había en Perú 8 millones 843 mil 670 personas entre 15 a 29 años de edad que buscaban y requerían políticas públicas que se orienten a atender las problemáticas que enfrentan. Recordemos que, en el contexto de los procesos electorales 2021 y 2022, PNUD impulsó la consulta (cuestionario virtual y diálogos regionales) para la Agenda Joven Rumbo al Bicentenario.

Entre los distintos problemas identificados en el cuestionario, el 57% planteó mayor acceso a oportunidades labores, formación e inserción en la vida laboral; el 55%, a la salud mental, sexual e integral; el 51%, a la educación, el 30%, a la seguridad y protección contra la violencia; el 30%, a erradicar la corrupción; el 20%, a la organización, participación social y política; y el 18% a evitar el cambio climático y sus efectos.