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Tercer ataque en tres meses enturbia a una Colombia en crisis

Crimen. El acuerdo de paz con las FARC no arroja los resultados esperados. “Hay un estado de indefensión del Estado”, afirman.

Calles. Madres y familiares de desaparecidos se manifestaron ayer en Bogotá. Foto: EFE
Calles. Madres y familiares de desaparecidos se manifestaron ayer en Bogotá. Foto: EFE
Adolfo Cuicas

Nuevo atentado en Colombia. La mañana de ayer con un detonante, 14 personas (12 efectivos y dos civiles) resultaron heridas en una arremetida contra una estación de Policía en la ciudad de Cúcuta, capital del departamento del Norte de Santander, fronteriza con Venezuela.

“Criminales dejaron un artefacto explosivo improvisado debajo de una de las sillas (banca) del mobiliario urbano, lo cual ocasionó afectaciones a la parte física de nuestras instalaciones”, confirmó el comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta, Óscar Moreno Miranda.

Con este ya son tres ataques en los últimos meses tras el atentado terrorista del 15 de junio contra una brigada militar en Cúcuta, en la que había personal de Estados Unidos, que dejó 36 personas con lesiones. Diez días después dispararon seis veces al helicóptero presidencial en el que viajaba el presidente colombiano, Iván Duque.

Ivonne Tellez, abogada especialista en relaciones internacionales, fue consultada por este diario sobre si esta nueva agresión está vinculada con el proceso electoral que se efectuará en 2022, y su respuesta fue tajante.

“No es una casualidad, no específicamente por una coyuntura de elecciones, sino porque hay una evidente crisis a todo nivel: una crisis social que se manifiesta en las calles con todas las protestas, ese descontento social que existe; una crisis económica con muy mal manejo del Gobierno y por otro lado de seguridad, que se ha venido exacerbando, empeorándose después de la firma del acuerdo de paz”, comentó.

Sumado a esto, indicó que el lugar donde activaron el dispositivo “sigue siendo una zona en disputa”. Se sabe que en el Norte de Santander hay fuerte presencia de la guerrilla del ELN, de las disidencias de las FARC y de grupos criminales, como “cárteles mexicanos y colombo-mexicanos”.

“Es el departamento con más áreas de cultivo de coca, en la parte rural tenemos una altísima cantidad de hectáreas sembradas y eso lo hace bastante atractivo (...) sigue la disputa del manejo territorial por el tema del cultivo de coca”, subrayó.

Ambiente convulso

La semana pasada, la Defensoría del Pueblo de Colombia anunció que unos 78 líderes sociales, comunales o defensores de derechos humanos han sido asesinados en los primeros seis meses de este año.

El año pasado se registró el récord de más homicidios de líderes sociales (182) desde que el Ejecutivo y el grueso de las FARC suscribieran el acuerdo de paz (2016).

“Durante el primer año trajo cifras significativas, disminución en cifras de índices de violencia, pero tras el 2017 aumentaron”, señaló Tellez. “Hay un aumento de la violencia en el país (...) un estado de indefensión del Estado colombiano”.

En este ínterin, Duque cierra su mandato con alta desaprobación de su gestión y con la confirmación de que mercenarios colombianos encabezaron el magnicidio contra el mandatario Jovenel Moïse en Haití.

Otra lucha

Movilizadas. Con siluetas forenses pintadas en las calles o tumbados en el piso, como yacieron sus hijos inocentes, las madres y familiares de las decenas de miles de personas desaparecidas siguen en su incansable pedido de justicia.