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EE. UU. detona última base de la CIA en Afganistán para cuidar información sobre los talibanes

Se trata de la Base Eagle y el motivo principal de su destrucción fue evitar que los talibanes obtengan información sensible o aprovechen tanto los equipos como las instalaciones.

La explosión controlada ocurrida en la última base norteamericana (Eagle Base) en Afganistán, fue propuesta por el gobierno norteamericano desde antes del atentado al aeropuerto. Foto: EFE
La explosión controlada ocurrida en la última base norteamericana (Eagle Base) en Afganistán, fue propuesta por el gobierno norteamericano desde antes del atentado al aeropuerto. Foto: EFE
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La detonación controlada, que se escuchó en todo Kabul, fue realizada por las fuerzas estadounidenses con el fin de destruir la Base Eagle, el último puesto de avanzada de la CIA, ubicado cerca al aeropuerto de Kabul en Afganistán. Así lo confirmaron unos funcionarios norteamericanos a The New York Times.

Según explicaron al diario estadounidense, la voladura de la base tuvo por objeto garantizar que cualquier equipo o información no cayera en manos de los talibanes.

La Eagle Base (Base Águila), que comenzó a funcionar a principios de la guerra en una antigua fábrica de ladrillos, fue utilizada durante todo el conflicto. Pasó de ser un pequeño puesto de avanzada a ser un centro en expansión que se utilizaba para entrenar a las fuerzas antiterroristas de las agencias de inteligencia de Afganistán.

“Eran una unidad excepcional”, dijo Mick Mulroy, un antiguo oficial de la CIA que sirvió en Afganistán. “Fueron uno de los principales medios que utilizó el gobierno afgano para mantener a raya a los talibanes durante los últimos 20 años. Fueron los últimos en luchar y sufrieron muchas bajas”.

Los afganos locales sabían poco de la base. Según detalló NYT, el complejo era extremadamente seguro y estaba diseñado para que fuera casi imposible penetrar en éste. Paredes de hasta 3 metros de altura rodeaban el recinto, y una gruesa puerta metálica se abría y cerraba rápidamente para permitir el paso de los vehículos.

Una vez dentro, los coches tenían que pasar por tres puestos de control de seguridad exteriores donde se registraban y se revisaban los documentos antes de permitirles entrar.

Si bien la destrucción de la base se produjo tras el atentado de ISIS-K en el aeropuerto de Kabul que mató a unos 170 afganos y 13 miembros del servicio estadounidense, ya había sido planificada con anterioridad. Sin embargo, su detonación, horas después del atentado, alarmó a muchas personas en Kabul, que temían que se tratara de otro ataque terrorista.

La misión oficial norteamericana en Afganistán para evacuar a sus compatriotas y a los aliados afganos finalizará el próximo martes. Según la Casa Blanca y el Pentágono, podría haber un mayor derramamiento de sangre antes de la fecha límite. Los próximos días “serán nuestro periodo más peligroso hasta la fecha” en la evacuación, declaró la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki.