Unión Europea duda y América Latina dispuesta a recibir a los afganos

Desplazamiento forzado. Entre 20.000 y 30.000 personas salen semanalmente de Afganistán a países vecinos en medio de represalias o la posible imposición de un estricto régimen talibán.

Salida. Un soldado iraní distribuye cajas de jugo a los refugiados afganos reunidos en la frontera entre Irán y Afganistán. Foto: difusión
Salida. Un soldado iraní distribuye cajas de jugo a los refugiados afganos reunidos en la frontera entre Irán y Afganistán. Foto: difusión
María José  Vargas

Miles de personas huyen de manera desesperada de Afganistán ante las represalias o la posible imposición de un estricto régimen talibán. Ante ese panorama, el mundo debe prepararse para un inminente desplazamiento forzado.

La oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) dijo que a muchos ciudadanos afganos que intentan abandonar su país no se les está permitiendo la salida.

Las milicias talibanes, desplegadas en puntos de control cercanos al aeropuerto de Kabul, estarían impidiendo la salida de las personas que no cuenten con documentos para viajar .

El secretario general de la ONU, António Guterres, exhortó a todas las naciones a recibir refugiados y abstenerse de deportar a los afganos que ya estaban en esos lugares antes de esta crisis.

Países de la Unión Europea (UE) han manifestado que apoyarán la causa, pero otros han confesado estar preocupados por una posible crisis migratoria en el continente.

El politólogo e internacionalista Francesco Tucci considera que, en medio de varias crisis, la UE nunca ha actuado de manera compacta.

“Con el caso de la pandemia, la crisis financiera, el terrorismo en Europa y la crisis migratoria proveniente de África, los países europeos no van en la misma dirección porque hay una serie de resistencias”, comentó a La República.

Tucci destacó que países como Austria, Grecia y Turquía están renuentes a recibir a refugiados afganos. Además, recordó que el presidente francés, Emmanuel Macron, pidió anticiparse y protegerse contra grandes oleadas migratorias irregulares.

“No me sorprende la actitud y que no sepan qué hacer ahora. Durante todas las crisis que han pasado ha faltado una solidaridad compacta por parte de la Unión Europea”, puntualizó.

América latina quiere apoyar

Durante esta última semana, México, Chile, Costa Rica y Ecuador han anunciado planes para recibir a una cantidad determinada de ciudadanos afganos, dándoles prioridad a las mujeres, niños, niñas y personas de riesgo.

Para Marina Navarro, directora de Amnistía Internacional Perú, todos los países tienen que brindar facilidades de manera urgente. Además, aplaudió los pronunciamientos de apoyo de los países de la región .

“Países como Perú también deberían hacer ese ofrecimiento a las personas que desean reasentarse y solicitar refugio”, destacó.

El presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, expresó en Twitter que Quito se sumará a cualquier esfuerzo para brindar protección y ayuda humanitaria a familias desplazadas por la crisis, especialmente a mujeres y niños.

“El riesgo de una catástrofe humanitaria en Afganistán debe ser motivo de alerta para toda la comunidad internacional”, aseveró.

Por su parte, el mandatario chileno Sebastián Piñera enfatizó que su país está dispuesto a recibir al menos 10 familias desde Afganistán tras realizar una serie de gestiones a solicitudes.

“Les dimos prioridad a las personas más amenazadas”, señaló el canciller Andrés Allamand.

Los refugiados no deben ser ignorados

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó que más de 30.000 personas salen semanalmente de Afganistán desde hace días.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos dijo que trasladaría hasta 30.000 solicitantes de visados especiales para inmigrantes afganos a ese país.

España ha expresado la intención de acoger temporalmente a los ciudadanos afganos evacuados que han trabajado para la Unión Europea. Un avión militar español proveniente de Kabul con medio centenar de españoles y colaboradores afganos aterrizó este 19 de agosto en la base militar de Torrejón de Ardoz, en el noreste de Madrid.