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“Es nuestro deber”: monjes transportan cuerpos de fallecidos por COVID-19 al crematorio

Los monjes tailandeses, en primera línea ante el brote del coronavirus, reparten oxígeno a los contagiados en el templo, que se ha convertido en un centro de aislamiento.

"Estoy orgulloso de poder ayudar", contó uno de los monjes tailandeses. Foto: The New York Times
"Estoy orgulloso de poder ayudar", contó uno de los monjes tailandeses. Foto: The New York Times
Agencia AFP

Distribuyen oxígeno, toman muestras nasales o transportan cadáveres. Los monjes de Tailandia se situaron al frente de la lucha contra el coronavirus en una ola sin precedentes en este reino del sureste asiático.

Mahapromphong viste por encima de su atuendo naranja un traje de protección, se pone dos pares de guantes y sale del templo Suthi Wararam, en el corazón de Bangkok.

Va a un barrio pobre de la capital tailandesa donde se han disparado los casos de COVID-19. Saca el kit de prueba de antígenos, coloca un hisopo en la nariz de una habitante y espera el resultado. Negativo.

“Muchos tailandeses están desatendidos por el sistema de salud pública, entonces hemos montado un equipo de voluntarios para ocuparse de las comunidades más desfavorecidas”, explica a la AFP el monje de 33 años.

Su templo se ha convertido en un centro de aislamiento para las personas infectadas con el virus. El personal sanitario movilizado en el edificio lo ha formado.

Cerca de 200.000 monjes que viven en el reino, mayoritariamente budista, gozan de mucho respeto en el país y reciben muchos donativos (material médico, botellas de oxígeno, comida, mantas...).

“La población siempre ha contado con nosotros, es nuestro deber” ayudarla, afirma Mahapromphong tras haber medido el nivel de oxígeno de un enfermo.

En la provincia de Pathum Thani, a unas decenas de kilómetros al norte de Bangkok, el monje Supornchaithammo ayuda a transportar cuerpos al crematorio del templo.

“Cuando fui ordenado no pensé que un día haría algo así (...), pero estoy orgulloso de estar aquí, de poder ayudar”, cuenta.

Crematorio saturado

La tarea es difícil y algunos días hay demasiadas víctimas para la capacidad del crematorio. Tailandia se enfrenta al peor brote de la epidemia desde el comienzo de la crisis el año pasado (casi 600.000 casos y 5.000 muertos) y el sistema sanitario se halla bajo presión.

El país ha lanzado una nueva campaña para vacunar a los monjes. Este domingo 1 de agosto se prevé inmunizar a miles de ellos.

Pero la vacunación va lenta en el reino, donde menos del 6% de los 70 millones de tailandeses ha recibido todas las dosis necesarias.

En algunos lugares de la capital, las filas interminables para hacerse un test o vacunarse han desatado fuertes críticas contra la gestión de las autoridades.

Estas últimas emitieron un decreto prohibiendo la difusión de “mensajes falsos” críticos que puedan afectar a la seguridad, una medida condenada por varios medios de comunicación.