Canadá: manifestantes derriban estatuas de las reinas Victoria e Isabel II

Las protestas comenzaron tras el descubrimiento de tumbas en donde se encontraron enterrados cientos de niños aborígenes.

Una vista de un cartel que se muestra como protesta por los 215 niños enterrados en una fosa común sin marcar en los terrenos de la antigua Escuela Residencial India Kamloops. Foto: EFE
Una vista de un cartel que se muestra como protesta por los 215 niños enterrados en una fosa común sin marcar en los terrenos de la antigua Escuela Residencial India Kamloops. Foto: EFE
Mundo LR

La estatua de la reina Victoria de Inglaterra (1819-1901) ha sido tumbada de su pedestal, el cual se encuentra frente al parlamento de Winnipeg, capital de la provincia de Manitoba, en el centro de Canadá.

Otra de las estatuas que fue derribada por los manifestantes es la de la reina Isabel II, la actual monarca británica.

Estos hechos son consecuencia del reciente hallazgo de tumbas en donde se encontraron enterrados cientos de niños aborígenes, los mismos que habían sido recluidos por décadas en internados gestionados por la Iglesia Católica.

El pueblo canadiense ha descargado su ira contra los símbolos que representan a estas instituciones y que por muchos años aplicaron políticas de asimilación forzosa.

Según medios locales, la policía habría usado un arma paralizante con el fin de detener a un joven que se encontraba en el lugar de la protesta. Sin embargo, también afirman que la protesta fue pacífica.

Las manifestaciones se produjeron el jueves 1 de julio, fecha de la conmemoración anual del día de Canadá y pedían suspender la celebración por este año. Esta fecha es importante porque representa la fundación del país en 1867, cuando tres colonias británicas de América del Norte se unieron para establecer una confederación.

El gobierno británico se pronunció al respecto. “Obviamente condenamos cualquier daño a estatuas de la Reina”. “Nuestros pensamientos están con la comunidad aborigen de Canadá tras estos descubrimientos trágicos. Estamos siguiendo esto de cerca y nos mantenemos en contacto con el gobierno de Canadá sobre los temas relacionados con los indígenas”, dijo un portavoz.

También fueron derribadas estatuas de personalidades vinculadas con los internados. Asimismo, numerosos municipios de todo Canadá cancelaron los festejos del día nacional por lo sucedido.

En Winnipeg, miles de personas marcharon por las calles para honrar a las víctimas de los internados y para mostrar su apoyo a las comunidades indígenas.

Un grupo de manifestantes acudió hasta la sede del Poder Legislativo de Manitoba como parte de su protesta por la muerte de los menores.

Se estima que unos 6.000 niños murieron mientras asistían a estas escuelas. Con frecuencia, los pequeños eran alojados en edificaciones mal hechas que no contaban con una calefacción ni con instalaciones sanitarias adecuadas.