Colombia: “Ambiente caldeado” tras atentado contra Iván Duque

En el país temen regresar al oscuro pasado de los 80. “No nos amedrentan”, ha respondido Duque.

Golpe. Hubo varios impactos de bala en la cola y la hélice principal de la aeronave. Foto: EFE
Golpe. Hubo varios impactos de bala en la cola y la hélice principal de la aeronave. Foto: EFE
Adolfo Cuicas

Lo que podía ser rutinario en el siglo pasado en Colombia, en pleno combate contra las FARC y el imperio de Pablo Escobar, reapareció el viernes cerca de la frontera con Venezuela, donde fue atacado el helicóptero en el cual viajaba el presidente colombiano Iván Duque.

“Tanto el dispositivo aéreo como la capacidad de la aeronave evitaron que ocurriera algo letal. Lo cierto es que es un atentado cobarde donde se ven impactos de bala en la aeronave presidencial”, confirmó Duque.

Cuando se disponía a aterrizar en Cúcuta, se registró el suceso, que ya fue deplorado por el líder de la oposición, Gustavo Petro, así como por parte de la comunidad internacional.

“Hay un ambiente caldeado”, indicó Ivonne Tellez, abogada especialista en relaciones internacionales. “Preocupa que nuevamente nos volvamos a encontrar en esas prácticas, acudiendo a la violencia como único medio de relación”.

Petro rechazó esta ofensiva contra el jefe del Estado y sostuvo que “una democracia consiste en que nadie muera por sus ideas”. Una línea que fue continuada por Tellez.

“Es un atentado contra el país entero y contra la democracia. Hay un ambiente de preocupación en todos los sectores”, reiteró desde Colombia.

Sin responsables visibles

Tellez recordó que hay una “multiplicidad de actores en enfrentamiento constante”, pero no hay indicios de momento de quiénes puedan estar detrás de este atentado.

En su pronunciamiento a la nación, Duque detalló que la agresión ocurrió “luego de cumplir un compromiso en Sardinata, en el Catatumbo colombiano, y aproximándonos a aterrizar a la ciudad de Cúcuta”.

En la región del Catatumbo hay presencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN), del Ejército Popular de Liberación (EPL), de disidentes de las FARC y de grupos narcotraficantes enfrentados por el control territorial, según medios locales.

“Hay que verlo con una lupa más grande y sí demuestra una fragilidad del Estado alta. Aquí cualquiera puede lograr el objetivo que pretende y lo hemos vivido históricamente con el narcotráfico cuando la guerra era muy cruda en los años 80 y 90”, enfatizó la experta.

Juan Guaidó, considerado por Colombia y decenas de países como presidente encargado de Venezuela, se solidarizó con Duque y deslizó una posible influencia chavista.

“El auge de atentados en nuestro hermano país tiene relación con acceso a recursos y protección de la narcoguerrilla desde la dictadura en Venezuela”, escribió en Twitter.

Hasta el cierre de esta edición, ninguna organización se ha adjudicado este intento de magnicidio y no se ha informado si los tiros fueron realizados desde suelo colombiano o desde territorio venezolano.

Repudio del uribismo

El exmandatario colombiano Álvaro Uribe expresó que “por fortuna” Duque y los integrantes de su comitiva (los ministros de Defensa, Diego Molano; y del Interior, Daniel Palacio) “salieron ilesos”.

Centro Democrático, el partido de Uribe y del propio dignatario, condenó el atentado y aseguró que, “además de ser un ataque contra su integridad, es un ataque contra la institucionalidad”.

Hubo reproche unánime entre la clase política.