Una provincia de Pakistán amenaza con cortar el teléfono a los antivacunas

Agencia AFP

Autoridades sanitarias de una provincia de Pakistán consideran que la agencia estatal de telecomunicaciones debe decidir cómo poner en práctica la medida. Foto: AFP/referencial
Autoridades sanitarias de una provincia de Pakistán consideran que la agencia estatal de telecomunicaciones debe decidir cómo poner en práctica la medida. Foto: AFP/referencial

La extrema medida surge con el propósito de combatir la baja tasa de inmunización que existe en la población. “La gente es realmente reacia, hemos decidido actuar”, dijo un portavoz de servicios sanitarios.

La provincia de Punyab, la más poblada de Pakistán, amenazó este viernes 11 de junio con cortar el teléfono a quienes rechazan vacunarse contra la COVID-19, una medida para combatir las bajísimas tasas de inmunización.

Solo 10,5 millones de dosis se han administrado en este país de 220 millones de habitantes, lo que ya llevó a la provincia de Sind a anunciar que sus funcionarios reticentes a inocularse no recibirán su salario a partir de julio.

En Punyab, donde se encuentra la ciudad de Lahore, la demanda para ponerse la inyección ha disminuido a medida que se estabiliza la tercera ola del virus en Pakistán, tras semanas con restricciones.

“Al principio era solo una proposición, pero, como la gente es realmente reacia, hemos decidido actuar”, justificó Hamad Raza, portavoz de los servicios sanitarios en Punyab.

Según él, la agencia estatal de telecomunicaciones debe decidir cómo poner en práctica la medida.

La campaña de vacunación, impulsada principalmente con el apoyo de China, se ve obstaculizada por la inquietud sobre los efectos secundarios, alimentada por desinformación que vincula estos fármacos con infertilidad o deceso en los dos años siguientes a la inyección.

“Algunos propagan rumores y desinformación”, indicó a la AFP Salman Haseb, presidente de la Asociación de Médicos Jóvenes en Pakistán.

En Lahore, la amenaza no se recibió con buenos ojos. “Va a ser difícil no poder utilizar mi teléfono (...), pero me asusta realmente la vacuna”, dijo Saima Bibi, una empleada doméstica.

“No podemos obligar a la gente a vacunarse”, opinó Farwa Husain, profesora en la ciudad de Rawalpindi, que ya recibió la primera dosis. “Eso me hace desconfiar”, añadió.

Para animar a la ciudadanía, las autoridades prometieron que podrán ir a cines, salas de fiesta y lugares de culto. Además, acotaron que las restricciones a empresas y comercios se levantarán una vez que un 20% de habitantes de un distrito esté inmunizado.

En las zonas rurales instalarán centros de vacunación móviles cerca de los templos.

Oficialmente, Pakistán ha registrado 21.500 muertes por COVID-19, aunque la cifra se considera muy por debajo de la realidad debido a la falta de pruebas suficientes.