“Nos hemos equivocado, perdón”: Piñera admite mala gestión de la pandemia

En un discurso ante el Congreso, el gobernante chileno hizo autocrítica sobre su gestión ante la COVID-19, que ya deja casi 1,4 millones de infectados, 29.300 muertos y ha sumido al país en una severa crisis.

La Republica
Piñera también se refirió a la carta magna que deberá redactar la Convención Constitucional que comenzará a funcionar a inicios de julio. Foto: captura de Twitter/@adnradiochile
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Acorralado primero por las graves protestas y después por la devastadora pandemia, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, ofreció este martes 1 de junio su última rendición de cuentas ante el Congreso, en la que pidió “perdón” por sus errores.

En un discurso de más de una hora y media, el gobernante chileno repasó algunos de sus logros, pero también hizo autocrítica, sobre todo en la gestión de la pandemia, que ya deja casi 1,4 millones de infectados, 29.300 muertos y ha sumido al país en una severa crisis económica.

Sebastián Piñera pidió perdón a quienes no recibieron ayuda económica en el momento oportuno para enfrentar la pandemia y abogó para que la nueva constitución a redactarse en Chile no sea un “factor de división”.

Al rendir su cuenta pública ante el Congreso en el puerto de Valparaíso, el mandatario admitió haberse equivocado en la entrega y distribución de la ayuda económica a los sectores más pobres ante los estragos causados por el coronavirus, considerada tardía e insuficiente por sus opositores.

“Sin duda nos hemos equivocado. Muchas personas han sentido rabia y frustración por no siempre recibir las ayudas que necesitaban en el momento oportuno, y a ellos les pedimos perdón”, dijo Piñera, quien realizó su última cuenta pública antes de dejar el poder en marzo de 2022.

El presidente reconoció, sin embargo, haberse “desvelado” y haber “hecho todo lo que está a nuestro alcance para buscar soluciones justas y responsables a la inmensa cantidad de problemas y dificultades que han debido enfrentar las familias chilenas”.

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Hasta marzo, el Gobierno de Sebastián Piñera afirmaba haber gastado el equivalente al 10% del PIB chileno (unos US$ 283.000 millones en 2019, con una caída de 5,8% en 2020) en ayudas sociales, aunque algunos economistas calculaban que solamente un quinto de eso llegó directamente a los bolsillos de los chilenos.

Ante los reclamos por la tardanza y el bajo monto, parlamentarios de la oposición impulsaron tres retiros consecutivos anticipados de los fondos privados de pensiones (de un 10% cada vez), mientras que el Gobierno propuso nuevas ayudas y un bono para quienes quedaron con sus fondos previsionales en cero (cerca de tres millones de personas).

Piñera también se refirió a la carta magna que deberá redactar la Convención Constitucional que comenzará a funcionar a inicios de julio, compuesta por 155 convencionales electos en los comicios del 15 y 16 de mayo, en su mayoría independientes de izquierda.

La redacción de la nueva Constitución —que reemplazará a la heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990)— fue la salida política acordada para encauzar las masivas protestas sociales que estallaron a partir del 18 de octubre de 2019, que dejaron una treintena de muertos y millones de daños al comercio y el mobiliario público.

“Llevamos más de 40 años discutiendo y enfrentándonos en torno a la Constitución. La Constitución no debe ser nunca un factor de división. Muy por el contrario, en los países sabios, es siempre el gran marco de unidad, de estabilidad y de proyección de los países y pueblos hacia el futuro”, afirmó el mandatario.

Con información de EFE y AFP.