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Errores y aciertos: Chile no logra aplacar pandemia pese a vacunación exitosa

Hospitales al borde del colapso, una tasa de positividad por encima del 10% y más de 300 casos diarios. Esa es la estampa de Chile, segundo país con más población inoculada del mundo.

La Republica
El Gobierno de Sebastián Piñera se puso como objetivo vacunar antes del 1 de julio a toda la población objetivo. Foto: EFE
Agencia EFE

Pese a que el 52,7% de la población habilitada para vacunarse (15,2 de los 19 millones de habitantes del país) ya ha recibido las dos dosis y solo Israel está por delante en velocidad de inoculación, Chile no consigue ver la luz al final del túnel.

La baja efectividad para cortar la circulación del virus de la vacuna Coronavac —elaborada por el laboratorio chino Sinovac y la que mayoritariamente se aplica en Chile— se antoja como una de las principales causas.

Pero los expertos apuntan también a la “fatiga pandémica”, las persistentes fallas en la trazabilidad de los contagios y el “desacertado” plan de desconfinamiento ideado por las autoridades.

“La vacunación ha sido exitosa, pero, para bajar la transmisión del virus con la vacuna de Sinovac, necesitamos llegar al 80% de la población general, no de la población objetivo (que excluye a menores)”, indicó el secretario general del Colegio Médico de Chile (Colmed), José Miguel Bernucci.

Para Juan Carlos Said, máster en Salud Pública por el Imperial College (Londres), “si en todos los grupos etarios permanece un 20% de la población sin vacunar, la crisis hospitalaria puede durar meses”.

El Gobierno de Sebastián Piñera se puso como objetivo vacunar antes del 1 de julio a toda la población objetivo y, a un mes de la meta, el porcentaje de las personas que han recibido al menos una dosis se sitúa en el 70,2 %.

Esto significa, apuntó Bernucci, que aún hay cerca de 5 millones de personas que no han recibido ninguna dosis y que “son susceptibles de enfermar, contagiar y desarrollar una enfermedad severa”.

“Vamos a necesitar vacunar tres veces para tener inmunidad colectiva”, adelantó este fin de semana a un medio uruguayo el médico asesor del Ministerio de Salud Rafael Arao.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de aprobar este martes el uso de emergencia de Coronavac, que requiere dos dosis y es una vacuna de virus muerto. Se trata del segundo medicamento chino que obtiene la luz verde del organismo, tras el desarrollado por Sinopharm.

La paradoja chilena

Chile vive desde hace días un repunte de contagios, tras una segunda ola que comenzó en marzo y que llevó a las autoridades a decretar cuarentena para más del 90% de la población.

El 28 de mayo se registraron 8.680 nuevos contagios, la segunda cifra más alta de toda la pandemia, que deja casi 1,4 millones de infectados y más de 29.300 muertos. “Nunca hemos logrado estabilizar la pandemia ni disminuir los contagios hasta niveles controlables, como consiguieron Israel y Estados Unidos”, lamentó Bernucci.

En la actualidad, hay más de 3.200 pacientes en cuidados intensivos, de los cuales el 63% no se ha vacunado, según el ministerio.

Aunque 17,1 de las 22 millones de vacunas que ha recibido Chile son de Coronavac, también han llegado 3,6 millones de Pfizer ―cuyo uso en adolescentes de entre 12 y 16 años fue autorizado el lunes en el país―, 693.000 de AstraZeneca y 300.000 de Cansino.

“En ningún país del mundo la vacuna ha sido la única solución, fiar todo a la vacunación es un error de salud pública”, aseguró Acuña.

Los expertos insisten en la necesidad de seguir extremando las medidas de autocuidado y repensar el “plan paso a paso” para la vuelta a la normalidad y las larguísimas cuarentenas.

La comunidad científica también ha sido muy crítica con el pase de movilidad lanzado recientemente y que otorga más libertades a los vacunados, y denunció en una carta conjunta que, con semejante circulación vírica, “no es el momento”.