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Histórica derrota para la derecha chilena en la Constituyente

Decisión. Chilenos acudieron a las urnas para elegir a los hombres y mujeres que redactarán su nueva Constitución. Independientes causaron la sorpresa. Piñera reconoce que se debe escuchar a la ciudadanía.

Al cierre de este informe, independientes y representantes de la oposición de centro e izquierda ocuparían más de dos tercios de los escaños estipulados. Foto: EFE
Al cierre de este informe, independientes y representantes de la oposición de centro e izquierda ocuparían más de dos tercios de los escaños estipulados. Foto: EFE
José Alván

El último fin de semana los chilenos acudieron a las urnas a designar a los 155 representantes que redactarán su nueva Constitución y de esta forma dejar atrás aquella Carta Magna heredada de la dictadura de Augusto Pinochet.

De acuerdo a los datos aportados por el Servicio Electoral de Chile (Servel), con el 64% de las mesas escrutadas, las dos listas que aglutinan a candidatos que van desde la centroizquierda al Partido Comunista, “Lista Apruebo” (25 escaños) y “Apruebo Dignidad” (27 escaños), obtienen el 33,19% de los votos, mientras que la de derecha, “Vamos por Chile”, se queda con un 21,24% (37 escaños).

“Vamos por Chile” es la lista conformada por los partidos oficialistas de derecha, los que no lograron una importante victoria, mientras que “Aprueba con Dignidad” representa a la alianza entre los izquierdistas Frente Amplio y el Partido Comunista. “Lista de Apruebo”, en tanto, corresponde a la ex-Concertación, la coalición de partidos de izquierda, centroizquierda y centro que gobernó el país entre 1990 y 2000.

Los independientes y miembros de la oposición de centro e izquierdas obtendrán más de dos tercios de los escaños contemplados, según los resultados al cierre de esta edición.

Infografía - La República

Bajo estos resultados, la derecha, que se presentó con una sola lista conformada por los partidos del oficialismo, es la gran perdedora de la jornada electoral, pues consiguió menos de un tercio de las curules, un porcentaje que no le permitiría vetar artículos ni tener mucha influencia.

Se trata de la primera vez en la historia de un país donde la representación será enteramente paritaria entre hombres y mujeres. Además, los pueblos originarios contarán con un número de 17 representantes.

Además de los miembros de la Asamblea Constituyente, se eligieron también consejales, alcaldes y, algo enteramente novedoso para los vecinos del sur, gobernadores regionales.

Analistas chilenos sostienen que, si el porcentaje de electores es inferior al 50 %, agregándose de que no se elegía solo constituyentes, se va a desvalorizar el impacto simbólico y mediático de la nueva Constitución, que fue un recurso para un talante insurreccional que se desató después del estallido de octubre, por lo tanto, todavía no se podría decir que esta elección garantiza un desarrollo pacífico hasta el fin del periodo, porque todo depende de que haya una idea fuerte de que estas votaciones fueron un éxito.

Escuchar al país

Para el presidente Sebastián Piñera, cuya representación no ha tenido el éxito en este proceso y ha debido enfrentar con muy poca popularidad el estallido social dentro de su periodo de gobierno, la decisión de la gente a través de las urnas tiene un potente significado. “La ciudadanía nos ha enviado un claro y fuerte mensaje, al gobierno y a todas las fueras tradicionales. No estamos sintonizando adecuadamente con las demandas y anhelos de la ciudadanía. Es nuestro deber escuchar con humildad y atención el mensaje de la gente”, manifestó desde el Palacio de La Moneda el mandatario.

“Este fuerte y claro mensaje nos exige una profunda reflexión al gobierno y a todas las fuerzas políticas tradicionales. Cuando las elecciones son libres, transparentes y pacificadas, es la democracia, y junto con ella todos los demócratas, los que ganamos. Hoy cada voto tuvo el mismo valor y la misma trascendencia. La democracia es mucho más que una forma de gobierno, es la mejor forma de garantizar una convivencia pacífica de los ciudadanos”, añadió.

Mea culpa. Mandatario reconoció que el proceso llevará a una reflexión de su gobierno. Foto: AFP

Javier Macaya, presidente de la ultra conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), el partido de derecha más grande de Chile, dijo que el país “ha entregado una señal de que tenemos que ser capaces de escuchar. Acá los bloques políticos tradicionales no han recibido importantes votaciones”.

“El pueblo de Chile ha definido en los últimos meses, por una amplia mayoría ahora y en el plebiscito del Apruebo y el Rechazo, que se escriban nuevas reglas y una institucionalidad que va a requerir diálogo”.

Por otro lado, el precandidato presidencial del Partido Comunista, Daniel Jadue, afirmó que “los sectores que buscan las transformaciones de este país han obtenido un triunfo tremendo y la derecha ha tenido un resultado desastroso”.

Otros resultados

La Región Metropolitana es una de las 12 regiones del país que tendrán segunda vuelta entre Claudio Orrego (DC) y Karina Oliva (Comunes). Este nuevo encuentro en las urnas se dará el 13 de junio.

En Valparaíso, la victoria sería para Rodrigo Mundaca, del Frente Amplio, quien acumula un 43,49 % de los votos escrutados hasta el cierre de la edición.

A su vez, en Antofagasta el ganador sería el candidato independiente Ricardo Díaz, por la lista Unidad Constituyente, con 39,52% de los votos contados.

Andrea Macías, también de la lista Unidad Constituyente, sería elegida gobernadora regional en Aysén, con un 49,32%. Mientras que en Magallanes se impuso Jorge Flies -de la misma lista- con un 42 %.

Mientras el Frente Amplio y candidatos independientes aseguraron cuatro gobernaciones, la coalición oficialista sigue en segunda vuelta, específicamente en siete regiones del país.

La esperanza del mundo político es que el proceso constituyente -que tendrá una duración de nueve meses, prorrogable por una única vez por tres meses- logre pasar la página a la larga transición política que se abrió una vez que Chile recuperara la democracia en 1990.

Nunca antes los chilenos habían tenido la oportunidad de participar en la redacción y votar por una nueva Constitución, la que, según diversos sondeos, esperan que les garantice varios derechos sociales, como el acceso a la salud, la vivienda o la educación.

Este proceso es un espejo a la realidad por la que atraviesan muchos países de América Latina, donde el cambio constitucional es un tema de agenda política y se ha planteado en muchas ocasiones como una alternativa de cambio al sistema de una época que ya quedó desfasada.

Megaelecciones. Ciudadanos votaron durante dos días. Foto: AFP

Reacciones

Marco Enríquez Ominami - Político chileno

“Ganó el cambio. Comenzó el tic tac para el fin de las AFP. El nuevo Chile empieza a ser una realidad. La derecha no logró 1/3 de la Constituyente. Vencimos, y es hermoso”.

Carmen Luz Parot - Documentalista chilena

“Si no fuera por la paridad, las mujeres hubieran arrasado en esta elección. Pero antes de eso, si no fuera por la paridad, los partidos no hubieran permitido sus candidaturas. Que sirva de lección”.

¿Quién asumirá el liderazgo ahora?

Por Gilberto Aranda - Académico Universidad de Chile

La gente que ha ido a participar quiere cambios relevantes en materias sociales, de salud y educación, así como de pensiones sociales y calidad de vida. Lo que se está consolidando es la tendencia a los cambios, en distintos grados, pero con mucha más fuerza hacia los cambios más importantes y profundos. La primera cantidad de representantes son independientes. Este es un grupo variopinto, pero que está más cerca del espíritu de las protestas sociales. Es una lista también de izquierda que quiere cambios. Es por esa razón que van a ser clave los acuerdos entre los distintos grupos.

Ahora va a ser necesario que se articule una mayoría procambios, porque el punto será quién asumirá el liderazgo, si la izquierda del Frente Amplio y el Partido Comunista o la vieja concertación de izquierda. La derecha aparece en malísima posición y no tendrá posibilidad de frenar los cambios.

No le queda más que plegarse a los acuerdos de la mayoría aplastante.