Muertes por COVID-19 en EE. UU. son “sin duda” mayor al número oficial, dice Fauci

Al ser consultado sobre un estudio publicado por la Universidad de Washington, que cifra en 900.000 los decesos por coronavirus en EE. UU., el asesor médico no corroboró los datos.

El epidemiólogo admitió que las autoridades sanitarias “han dicho desde el principio que una subestimación” de la mortalidad “era muy probable”. Foto: AFP
El epidemiólogo admitió que las autoridades sanitarias “han dicho desde el principio que una subestimación” de la mortalidad “era muy probable”. Foto: AFP
Agencia AFP

La COVID-19, que oficialmente ha dejado 581.000 víctimas fatales desde principios de 2020 en Estados Unidos, “sin duda” ha cobrado la vida de muchas más personas en este país, el más afectado por la pandemia, estimó este domingo 9 de mayo el asesor médico de la Casa Blanca, Anthony Fauci.

Al ser consultado sobre un nuevo estudio publicado esta semana por la Universidad de Washington, que cifra en más de 900.000 las muertes por el coronavirus en Estados Unidos, Fauci no corroboró esos datos.

Pero el inmunólogo reconoció que las autoridades sanitarias “han dicho desde el principio que una subestimación” de la mortalidad “era muy probable”.

“Este modelo sugiere un número significativo” de 900.000 muertes, “situando la subestimación un poco más alta de lo que yo hubiera pensado”, explicó para la cadena NBC.

“Pero pienso que, sin duda, (…) hemos subestimado y seguimos subestimando” la mortalidad de la enfermedad, subrayó, y señaló una crisis sanitaria “histórica” para justificar la dificultad de un recuento preciso.

Estados Unidos, con más de 32 millones de casos y 581.000 fallecidos registrados oficialmente, es el país con mayor número de muertes en términos absolutos por la pandemia.

Sobre la campaña de vacunación, Fauci señaló que un 58% de los adultos en la nación norteamericana han recibido al menos una dosis y más de 110 millones de personas (un tercio de la población total) están totalmente inmunizadas.

El presidente Joe Biden se fijó el objetivo de que el 70% de los adultos reciban al menos una dosis antes de la fiesta nacional del 4 de julio, pero el proceso de inoculación se está ralentizando al intentar llegar a los más escépticos o indiferentes.