Reinfección de COVID-19: mujer se contagia tres veces en apenas 14 meses

“Tengo ataques de pánico”, reconoce la joven argentina de 29 años, quien hoy se enfrenta a las secuelas de esta enfermedad.

El 19 de abril se volvió a sentir mal, se sacó una prueba COVID-19 y descubrió que había contraído la enfermedad por tercera vez. Foto: Infobae
El 19 de abril se volvió a sentir mal, se sacó una prueba COVID-19 y descubrió que había contraído la enfermedad por tercera vez. Foto: Infobae
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Clementina Díaz, de 29 años, es una de las tantas pacientes que se contagió de coronavirus, pero su caso es muy curioso: tuvo tres veces la COVID-19 en apenas 14 meses. El último hisopado en dar positivo se lo hizo el 21 de abril de 2021.

“Tengo ataques de pánico. Pensé que era un problema cardíaco, pero no… es lo que me dejó el coronavirus”, reconoce la joven argentina a Infobae. Actualmente, ella enfrenta las secuelas de esta enfermedad.

La primera vez que se contagió fue a finales de mayo del 2020. La segunda, en enero de este año. “Ni los médicos entienden cómo pude haberme infectado tantas veces en tan poco tiempo porque algo de inmunidad queda en el organismo. Lo asocian a las nuevas variantes provenientes del exterior”, contó.

Según la revista The Lancet Respiratory Medicine, el contagio de coronavirus ofrece cierta protección a los jóvenes, pero no garantiza una completa inmunidad contra la reinfección. Clementina, quien bordea los 29 años, es un claro ejemplo de esta teoría.

¿Cómo se infectó?

Desde hace seis años, la joven trabaja en el área administrativa de la Clínica de Montegrande, donde se ocupa de toda la documentación para el ingreso y egreso de los pacientes que llegan en estado crítico. “A diario manipulamos muchos papeles, y más allá de tener todos los protocolos sanitarios creo que fue ahí donde me contagié”, sostiene Clementina.

Afortunadamente, ella no ha presentado secuelas respiratorias ni fatiga crónica, pero sí migrañas recurrentes. “Los médicos me dicen que las pocas secuelas tienen que ver con mi edad y no tener enfermedades preexistentes”, relata.

Sin embargo, la huella psicoemocional comienza a afectar su vida diaria. “Desde enero tengo taquicardia. Fui a ver a un cardiólogo y no me diagnosticó nada, así que me aconsejaron buscar ayuda terapéutica”, añade.

Psicólogos y psiquiatras advierten que la depresión, ansiedad y COVID-19 están relacionados entre sí, sumado a que la pandemia en general afecta nuestro ánimo.

El último test positivo de COVID-19. Foto Infobae

La vacuna, una esperanza

El 1 de abril recibió la primera dosis de AstraZeneca. “Sentí cierto alivio, dije: ‘Con esto tengo otra barrera más de defensa”. En paralelo, la situación sanitaria se iba complicando en el país. “Notamos cómo desde marzo en adelante las filas de gente enferma eran más largas y las edades de los pacientes era menor…”.

El 19 de abril se volvió a sentir mal, se sacó una prueba COVID-19 y descubrió que había contraído la enfermedad por tercera vez. “Ni los médicos pueden creer la velocidad de la reinfección, porque cuando me realicé los test de anticuerpo me daban altos”.

Esta tercera vez fue muy leve. Un día de fiebre 37,3 °C y apenas dolor de cabeza. “La verdad que tengo miedo a volver a enfermarme. En la clínica redoblamos todas las medidas y el lugar es ventilado. Hubo casos como el mío de colegas, pero nunca tres veces. Es algo increíble lo que me pasó”, concluye.

Cabe resaltar que las vacunas no impiden contraer la enfermedad, sino que esta no se presente de manera grave y la persona no llegue a una etapa de hospitalización o muerte.