India, con cremaciones masivas, registra la peor calidad de aire del planeta

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La Republica
Con este máximo histórico, la India sigue sin atisbar el final de una curva que se ha ido acostumbrando a romper récords. Foto: AFP

La catástrofe en India ya es un problema global, alertan expertos ante este registro, la explosión de casos de COVID-19, el colapso hospitalario y la escasez de oxígeno.

Además de luchar contra una catástrofe sin precedentes debido a la pandemia del coronavirus, algunas partes de la India, especialmente en y cerca de Nueva Delhi, están experimentando uno de los peores índices de calidad del aire en el mundo.

De acuerdo a un informe de CNN, la calidad del aire en esta nación asiática —donde se registran masivas cremaciones en lugares improvisados— llegó a ser la peor a nivel mundial el jueves 29 de abril. La cadena de noticias cita a AQICN, un agregador de índices de calidad del aire en tiempo real.

Además, el índice de calidad del aire en la embajada de Estados Unidos en Nueva Delhi muestra que hubo niveles de contaminación “peligrosos” durante la última semana, lo que significa el peor tramo desde que comenzó el monitoreo en 2014.

Aunque el problema de la mala calidad del aire en la India no es nuevo —muchas de sus ciudades encabezan los rankings anuales de peor calidad del aire del mundo—, estas lecturas muestran niveles mucho más altos de lo normal para abril, reseña CNN.

Esa es una de las razones por las que, según expertos, el de la India ya se ha convertido en un problema global. El país asiático registró la cifra de muertes diarias por COVID-19 más alta hasta el momento: 3.689 nuevos decesos que elevan el total en términos absolutos hasta los 215.000, lo que le mantiene solo por detrás de Estados Unidos, Brasil y México.

El número de casos experimentó una ligera bajada después de que ayer superase la barrera de los 400.000 positivos, con un total de 392.488 en un solo día, y se mantiene en el epicentro global de una pandemia que suma en el país más de 19,5 millones de contagios.

Con este máximo histórico, India sigue sin atisbar el final de una curva que se ha ido acostumbrando a romper récords, mientras el Gobierno trata de doblegarla con iniciativas como la inauguración de una nueva fase en su programa de vacunación, que incluye ahora a toda la población adulta.

“Si no ayudamos en la India, me preocupa una explosión de casos” en todo el mundo, ha dicho a CNN el Ashish Jha, decano de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown.

Los especialistas coinciden que, si la vorágine de la India no se puede contener y se propaga a países vecinos con bajos suministros de vacunas y sistemas de salud débiles, el mundo corre el riesgo de reproducir escenas del país asiático, especialmente si se permite que se establezcan variantes más nuevas y potencialmente más contagiosas.

Además, dado que la India tiene un papel de liderazgo en la fabricación de vacunas para otras naciones, no detener su propagación allí podría poner en peligro la aplicación de la vacuna a nivel global.

Incluso el consejero médico de la presidencia estadounidense, Anthony Fauci, recomendó la instauración inmediata de un cierre nacional de varias semanas, aunque el Gobierno indio es reticente. De momento, más de 40 países han comenzado a enviar ayuda al país para cooperar en la lucha contra la pandemia.

Durante las últimas horas llegaron nuevas remesas de suministros médicos procedentes de Alemania, Uzbekistán, Estados Unidos, Bélgica y Francia: 9.000 antivirales de Remdesivir que envía la Unión Europea, además de 120 ventiladores, 28 toneladas de equipos médicos, además de generadores de oxígeno, cilindros de oxígeno, concentradores y reguladores, entre otros suministros.