Claves para entender la derrota del correísmo en Ecuador

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Lasso consiguió la presidencia en Ecuador en su tercer intento. Foto: AFP
Lasso consiguió la presidencia en Ecuador en su tercer intento. Foto: AFP

“Trabajaremos juntos desde ya, por el verdadero cambio”, destacó Lasso, quien quebró el giro a la izquierda en América Latina ante el delfín de Rafael Correa.

El candidato conservador Guillermo Lasso ha dado la sorpresa en Ecuador, al ganar a su oponente correísta Andrés Arauz, quien se había impuesto con más de 10 puntos en la primera vuelta efectuada en febrero.

El triunfo de Lasso rompe el giro a la izquierda en Latinoamérica experimentado en Argentina y Bolivia, país en el que también se celebró el fin de semana la segunda vuelta de los comicios en cuatro departamentos, con la que se cierra un complicado y largo proceso electoral.

Lasso, de 65 años, se proclamó presidente electo tras el balotaje del domingo con Arauz, delfín del exmandatario Rafael Correa, 29 años menor que él, y quien reconoció su derrota antes de que concluyera el escrutinio.

Aquí algunas claves y desafíos del triunfo del líder del movimiento Creando Oportunidades (CREO) luego de sus derrotas en 2013 —ante Correa— y 2017 —contra el actual presidente Lenín Moreno—.

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“Nos escuchamos y reafirmamos que podemos ser un solo Ecuador”, escribió el exbanquero en Twitter. “Trabajaremos juntos desde ya por el verdadero cambio. Hoy amanecemos en paz y con la certeza de que vienen mejores días para todos”.

El anticorreísmo

Lasso venía de perder en la primera vuelta de 2021 con una diferencia de casi 13 puntos porcentuales frente a Arauz, hasta entonces un exconsejero económico desconocido para la mayoría.

Casi que se metió al balotaje gracias a su mínima ventaja sobre el líder indígena y ambientalista Yaku Pérez, quien alegó el supuesto robo de sus votos.

Pese al desgaste que le dejó esa pugna, logró aglutinar al anticorreísmo bajo las banderas de una derecha que estaba de capa caída incluso antes de la aparición del llamado socialismo del siglo XXI liderado por Correa.

Simpatizantes de Lasso celebraron frente al CNE en Quito. Foto: EFE

“Ganó la candidatura que logró conectar con ese votante desencantado del correísmo y desencantado en general de la política”, señala Wendy Reyes, consultora política y catedrática de la Universidad de Washington.

El futuro presidente no contó con el apoyo unánime de los indígenas, que se dividieron entre el voto nulo y el respaldo al exmandatario izquierdista.

“Me parece que el voto más allá de Lasso es de hartazgo, es un voto de rechazo a lo que ha significado Correa (...) y esa dinámica de exacerbación de odio”, afirma Pablo Romero, analista de la Universidad Salesiana de Quito.

Durante los diez años que ejerció el poder (2007-2017), Correa modernizó Ecuador con los recursos de la bonanza petrolera, pero a costa, según sus críticos, de un estilo autoritario que no dio tregua ni a los partidos tradicionales, ni a los ambientalistas que tildaba de infantiles, como tampoco a la prensa. Solía referirse a sus adversarios como corruptos.

“El discurso de confrontación y de venganza creo que motivó a votar por alguien que llamaba al diálogo y al consenso”, como Lasso, opina Romero.

Apoyo condicionado y voto nulo

Lasso llega a gobernar a un país dividido y seriamente lastimado por la crisis sanitaria y económica que desencadenó la pandemia, que dejó más de 17.000 muertos en poco más de un año.

Ficha de Guillermo Lasso, ganador del balotaje presidencial en Ecuador frente al izquierdista Andrés Arauz. Infografía: AFP

El exbanquero sucederá al impopular Moreno, quien se trenzó en una feroz disputa con Correa apenas alcanzó el poder con su apoyo en 2017.

Moreno derrotó a Lasso por estrecho margen en lo que parecía un triunfo que daba continuidad a la izquierda socialista. Pero ya en el gobierno, se alineó con otras fuerzas e incluso contó con el respaldo de Lasso para hundir mediante referendo la reelección presidencial indefinida que había promovido Correa.

En Ecuador “hay una crisis de gobernanza que se profundizó en el Gobierno de Moreno; hay una crisis económica y hay una crisis sanitaria y esto implica retos muy grandes”, afirma Reyes.

Lasso, coinciden analistas, no recibe precisamente una carta en blanco para los próximos cuatro años.

De entrada, no gozará de mayoría en el Congreso y tendrá que negociar con Pachakutik, el partido indígena que quedó segundo en las legislativas celebradas en febrero por detrás de Unión por la Esperanza (Unes), el movimiento de Arauz. CREO, la fuerza de Lasso, tendrá una representación mínima.

Lasso da la vuelta a los pronósticos

Con el 98,50% de las actas escrutadas de las elecciones presidenciales del domingo, Lasso se declaró ganador al sumar el 52,5% del favor del electorado, frente al candidato del correísmo, que ha obtenido el 47,50%.

Infografía - La República

El voto nulo, que promovió Yaku Pérez, también cobró protagonismo. Esta opción pasó de representar el 9,55% en la primera vuelta a un 16% en el segundo turno.

Lasso tiene que asumir bien esta alerta para hacer un gobierno que sea absolutamente inclusivo, que sea una negociación con varios sectores sociales y políticos, porque de lo contrario va a tener desde la Asamblea y en las calles un enemigo que va a estar rondándole”, dice Santiago Basabe, politólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), una organización educativa internacional.

Varios líderes latinoamericanos se han sumado a las felicitaciones al candidato de la alianza conservadora CREO-PSC, un exbanquero que ha abogado por la “unidad” y el “diálogo” entre todos los ecuatorianos como fórmula para resolver los problemas que aquejan a su país.

“Los ecuatorianos han optado por un nuevo rumbo, muy diferente al de los últimos 14 años en Ecuador”, manifestó desde el palacio de convenciones en Guayaquil, al declararse vencedor de las elecciones.

Antes había sostenido en Twitter que será “el presidente de los 17 millones de ecuatorianos”.

Con información de AFP y EFE.