El papa pide vacunación solidaria donde no prevalezca la ley del mercado

Agencia EFE

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08 Abr 2021 | 8:52 h
El papa Francisco aboga porque las potencias ayuden a los países pobres a salir de la pandemia . Foto: AFP
El papa Francisco aboga porque las potencias ayuden a los países pobres a salir de la pandemia . Foto: AFP

El sumo pontífice hizo el llamado a los líderes gubernamentales, empresas y organizaciones internacionales a través de una carta.

El papa Francisco pidió una vacunación solidaria en la que no prevalezca la ley del mercado, en una carta enviada en ocasión de las reuniones de primavera del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI) que se están realizando en estos días.

“Necesitamos especialmente una vacunación solidaria, financiada con justicia, porque no podemos permitir que la ley del mercado prevalezca sobre la ley del amor y la salud de todos”, escribió Jorge Bergoglio.

A las máximas instituciones económicas mundiales reiteró su reciente llamamiento en el mensaje de Pascua para trabajar juntos en el suministro de vacunas para todos.

También pidió reconocer “que los mercados, especialmente los financieros, no se gobiernan por sí mismos”, por lo que se necesitan leyes que garanticen “que las finanzas, en lugar de ser meramente especulativas o financiarse en sí mismas, funcionen para los objetivos sociales que tanto se necesitan en el contexto de la actual emergencia sanitaria mundial”.

En su misiva, Francisco hace hincapié en la necesidad, sobre todo en estos momentos, de al menos una reducción significativa de la carga de la deuda de las naciones más pobres, agravada por la pandemia.

Recordó que “sigue existiendo una necesidad urgente de un plan global que pueda crear instituciones nuevas o regenerar las existentes, particularmente las de gobierno global, y ayudar a construir una nueva red de relaciones internacionales para promover el desarrollo humano integral de todos los pueblos”.

Esto “significa necesariamente dar a las naciones más pobres y menos desarrolladas una participación efectiva en la toma de decisiones y facilitar el acceso al mercado internacional”. Para ello, el sumo pontífice considera necesario “un espíritu de solidaridad mundial” que “exige al menos una reducción significativa de la carga de la deuda de las naciones más pobres”.

Con esto, los países y las comunidades podrán hacer que las personas se desarrollen y tengan acceso a las vacunas, la salud, la educación y el empleo.