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El tamaño del miembro viril se está reduciendo por la polución, señala experta

Shanna Swan, científica ambiental de EE. UU., sugiere también que el esperma es cada vez de peor calidad, lo cual “pone en peligro el futuro de la raza humana”.

La doctora Shanna Swan acaba de lanzar su libro Count Down (Cuenta atrás, en español). Foto: captura de TWP
La doctora Shanna Swan acaba de lanzar su libro Count Down (Cuenta atrás, en español). Foto: captura de TWP
Mundo LR

Los científicos ambientales han desvelado que cada vez más el miembro viril se está reduciendo, y que los genitales no llegan a desarrollarse en su totalidad a causa de la contaminación ambiental. El informe es recogido por medios internacionales como la BBC en inglés, La Vanguardia y El Mundo.

La doctora Shanna Swan, que acaba de lanzar su libro Count Down (Cuenta atrás, en español), apunta que la humanidad se enfrenta a una “crisis existencial” en las tasas de fertilidad como resultado de una sustancia química llamada ftalatos, la cual genera que los bebés nazcan con genitales malformados.

El libro de la profesora de Medicina Ambiental y Salud Pública, y trabajadora en el Hospital Mount Sinai de Nueva York (EE. UU.), examina cómo “el mundo moderno amenaza el conteo de espermatozoides, perturba el desarrollo reproductivo masculino y femenino y pone en peligro el futuro de la raza humana”.

Como resultado de la contaminación, han nacido un número creciente de bebés con un pene pequeño, menciona la experta. Su investigación descubre que los infantes que están expuestos a ftalatos durante su permanencia en el útero obtienen una distancia anogenital más corta, algo que está relacionado con el volumen del pene.

Pero eso no es acaso lo más interesante. Swan apunta que el esperma cada vez presenta una peor calidad. De hecho, calcula que de mantenerse esta tendencia, si es que no se acelera, en 2025 puede aflorar un serio peligro para la humanidad, pues el semen de los varones no alcanzaría los mínimos exigibles para la reproducción.

La advertencia no resulta novedosa. En 2017, ya se había publicado un estudio en el que se probaba que la calidad del semen de los hombres en los países occidentales se había empobrecido hasta un 50% a lo largo de las cuatro últimas décadas. Para entonces, la activista Greta Thunberg compartió la publicación con un mensaje: “Los veo a todos en la próxima huelga del clima”.

“En algunas partes del mundo, la veinteañera media es hoy menos fértil de lo que era su abuela a los 35 años —escribe la Dra. Swan—. Las sustancias químicas de nuestro entorno y las prácticas de estilo de vida poco saludables de nuestro mundo moderno están alterando nuestro equilibrio hormonal, causando diversos grados de estragos reproductivos”.

Según el libro, los humanos cumplen tres de los cinco criterios posibles para definir si una especie está o no en peligro. “Solo hace falta que se cumpla uno”, escribe la doctora Swan, pero “el estado actual de los humanos cumple al menos tres”.

¿Problemas de fertilidad?

Swan zanja su estudio en los ftalatos, sustancias químicas utilizadas en la fabricación de plásticos, que pueden afectar a la forma en que se produce la hormona endocrina. En rigor, son empleadas para aumentar la flexibilidad de una sustancia y pueden encontrarse en juguetes, envases de alimentos, detergentes, cosméticos y muchos más productos.

Sin embargo, la científica cree que los ftalatos están perjudicando radicalmente el desarrollo humano. “Los bebés llegan al mundo ya contaminados por las sustancias que absorben en el útero”, afirma. Gran parte del trabajo reciente de esta doctora se ha centrado en los efectos de los ftalatos, mientras estudia inicialmente el síndrome de los ftalatos en ratas.

Sin embargo, en 2000 se produjo un gran avance en este campo y fue posible medir dosis bajas de ftalatos en humanos. Desde entonces, Swan es autora de artículos sobre cómo estas sustancias químicas pueden transmitirse entre los padres y su descendencia, el impacto en el deseo sexual femenino y, más recientemente, en la longitud del pene.