Samia Suluhu Hassan juró como primera presidenta de Tanzania

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Es la sexta persona que alcanza la presidencia tanzana. Se espera que su Gobierno cambie la gestión de la pandemia y vele por los derechos de sus ciudadanos. Foto: EFE
Es la sexta persona que alcanza la presidencia tanzana. Se espera que su Gobierno cambie la gestión de la pandemia y vele por los derechos de sus ciudadanos. Foto: EFE

Por primera vez en su historia, Tanzania será gobernado por una mujer. Hassan, de 61 años dirigirá el país hasta el 2025, tras la muerte de John Magufuli.

Samia Suluhu Hassan se convirtió este viernes 19 de marzo en la primera mujer presidenta en la historia de Tanzania y la segunda en el continente africano.

Con 61 años, Hassan, nacida en el archipiélago de Zanzíbar, llega al poder después de la repentina muerte de John Magufuli, de quien fue vicepresidenta.

La Constitución del país indica que, en caso de fallecer el presidente, su vicepresidente debe sustituirle y terminar el mandato. Es por ello que Hassan gobernará el país hasta 2025, ya que Magufuli había sido reelegido en las últimas elecciones el 28 de octubre de 2020

Vestida con un ‘hiyab’ rojo, Hassan ha jurado su cargo sobre el Corán en una ceremonia en la Casa del Estado en Dar es-Salam, la capital económica del país. Durante su investidura, la nueva presidenta ha dado un breve discurso a la que asistieron dos expresidentes y numerosos oficiales uniformados.

Hassan inspecciona una guardia de honor tras ser juramentado como presidenta de Tanzania. Foto: Casa del Estado de Tanzania

“Prometo honrar y ser fiel a la República Unida de Tanzania, protegeré y defenderé la Constitución (...) No es el momento de señalar con el dedo, sino de darnos la mano y avanzar juntos”, fueron sus primeras declaraciones como jefa de Estado.

La flamante mandataria, sexta persona que alcanza la presidencia tanzana, llegó al poder con Magufuli en las elecciones de 2015, que ganaron como candidatos del Partido de la Revolución (CCM, por sus siglas en suajili), agrupación política que gobierna desde la independencia del país en 1961.

La nueva mandataria estudió Economía en la Universidad de Manchester y desde la vicepresidencia, se encargaba de temas relacionados con medio ambiente o trabajo. Pero tras el cambio en su país, este sábado deberá fijar una nueva hoja de ruta para su Gobierno y escuchar las propuestas de su partido para el nombramiento de su vicepresidente, de la misma forma como ella fue elegida en 2015.

En línea con la tradición política, se espera que la jefa de Estado, musulmana, elija como su mano derecha a un cristiano, decisión que, por mandato constitucional, debe consultar con el partido oficialista.

Un nuevo capítulo en la historia de Tanzania

El mandato de Magufuli ha estado marcado por proyectos de infraestructuras, pero también por su forma autoritaria, con ataques a la oposición y un retroceso de las libertades.

Su deceso, según el Gobierno, se debió a problemas cardiacos, pero el principal líder de la oposición, Tundu Lissu, señaló que Magufuli murió por la COVID-19.

Magufuli murió el miércoles 17 y se decretó dos semanas de duelo nacional. Foto: EFE

Cabe señalar que Hassan compartió el negacionismo de la pandemia junto a Magufuli, que tras su desaparición de la esfera pública el 27 de febrero se había especulado con la posibilidad de que estuviese infectado con el virus. En su último discurso, solicitó a los habitantes de su país tres días de oración para derrotar las “enfermedades respiratorias” no identificadas.

Por su parte, Lissu, exiliado en Bélgica tras perder las elecciones pasadas, consideró a su rival como el “líder más violento y titánico en la historia de Tanzania”.

Asimismo, Human Rights Watch (HRW) denunció el “legado de represión y graves abusos contra los derechos humanos” que ha dejado el mandatario. Desde su llegada al poder, decenas de personas han sido encarceladas por sedición y blasfemia. Además, emprendió una cruzada contra el colectivo LGBTI, no permitía que las niñas embarazadas acudiesen a la escuela, estaba en contra de los anticonceptivos y limitó la libertad de prensa.

HRW insiste en que este cambio en el poder supone una nueva oportunidad para que Tanzania revierta una “trayectoria negativa de los derechos humanos”, así como una ocasión para revivir su democracia.

El nuevo Gobierno tiene ahora una oportunidad de terminar con prácticas polémicas del pasado”, señala Otsieno Namwaya, director de HRW para la zona este de África.

Uno de los restos de Hassan es cambiar la gestión de la pandemia de su país, que ha sido criticada en numerosas ocasiones debido a la falta de restricciones y la ausencia de datos oficiales sobre contagios y fallecidos desde principios de mayo de 2020.

Además, se espera que revierta la persecución a la oposición y la prensa crítica; además que permita que adolescentes embarazadas y con hijos puedan asistir a clases, entre otros derechos fundamentales.

Con información de EFE y AFP