Argelia es el primer país africano que registra la vacuna rusa Sputnik V

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10 Ene 2021 | 18:12 h
La Republica
Rusia anunció que ha recibido pedidos para reservar 1.200 millones de dosis, pero su capacidad de producción es reducida. Foto: AFP

La nación africana iniciará la campaña de inmunización cuando registra 102.144 casos de COVID-19 y 2.807 decesos. Anuncio fue confirmado por el Fondo Ruso de Inversión Directa.

Este domingo 10 de enero, Argelia se convirtió en la primera nación africana en registrar la vacuna contra el coronavirus Sputnik V y pronto iniciará la campaña de inmunización, según anunció el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF).

De acuerdo a un comunicado del organismo recogido por TASS, fue una autorización de emergencia, es decir, el mismo procedimiento que se utilizó para registrar esta vacuna en Argentina, Bolivia y Serbia.

Argelia, que hasta el momento registra 102.144 casos de coronavirus y 2.807 decesos, recibirá la Sputnik V gracias a sus socios internacionales en India, China, Corea del Sur y otros países, precisó el RDIF.

En agosto de 2020, Rusia registró la primera vacuna del mundo contra el nuevo coronavirus. Denominada Sputnik V, el nombre del primer satélite del mundo que puso en órbita la URSS en 1957, el medicamento fue desarrollada por el Centro Gamaleya del Ministerio de Salud ruso.

Es una vacuna vector basada en el adenovirus humano. El propio presidente, Vladimir Putin, se ha erigido como su principal embajador, pese a que los científicos occidentales calificaron el anuncio de prematuro, ya que tuvo lugar antes de que empezara la fase 3 de los ensayos clínicos a nivel masivo y de la publicación de resultados científicos.

Rusia anunció que ha recibido pedidos para reservar 1.200 millones de dosis, pero su capacidad de producción es reducida.

Las autoridades informaron que el país iba a producir dos millones de dosis para finales de 2020, muy poco para sus cerca de 145 millones de habitantes, además de tener en cuenta además que se necesitan dos dosis por paciente.

Por último, a finales de octubre, Putin reconoció que el país se enfrentaba a un cuello de botella en la producción, por lo que estaba dispuesto a cooperar “con los colegas científicos (de Rusia) más estrechamente que antes”.