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Europa y Reino Unido: una relación divergente

Desafío. Cuatro años de negociaciones llevaron a un “acuerdo de mínimos”, según la doctora Paulina Astroza. El cierre de un vínculo marcado por la desemejanza entre británicos y europeos.

División. Churchill le llegó a decir a De Gaulle que “entre Europa y los mares abiertos, siempre elegiremos los mares abiertos”. Foto: difusión
División. Churchill le llegó a decir a De Gaulle que “entre Europa y los mares abiertos, siempre elegiremos los mares abiertos”. Foto: difusión
Adolfo Cuicas

En junio de 2016, el 51,9% de los votantes británicos optaron por el brexit, salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), una decisión que sorprendió a millones de personas en el mundo, pero no a una parte de la población europea.

La UE nació con el anhelo de acabar con los conflictos entre vecinos tras la Segunda Guerra Mundial, así como Naciones Unidas —donde Reino Unido es miembro permanente del Consejo de Seguridad y uno de sus fundadores—. El primer paso unionista se dio en los 50 con la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero.

En 1957 se constituyó la Comunidad Económica Europea, pero no fue sino hasta 1973 cuando los británicos se unieron a la CEE, que se mantuvo durante años hasta la creación de la Unión Europea en 1993.

Es decir, ya desde mitad del siglo XX en Reino Unido se notaba un escepticismo en la temática, escenificada por la antigua primera ministra Margaret Thatcher (1979-1990), quien fue defensora de formar parte de la CEE antes de asumir el cargo.

Empero, luego cambió su postura radicalmente y dejó una de las frases más recordadas en la historia de la UE y el Reino Unido. “We want our money back” (Queremos nuestro dinero de vuelta, en español), afirmó cuando se opuso a que el Reino Unido aportara más fondos a los presupuestos comunitarios.

Inclusive el histórico Winston Churchill, ex primer ministro durante la Segunda Guerra Mundial, fue tajante ante el general francés Charles de Gaulle en 1944.

“Debes saber que si tenemos que elegir entre Europa y los mares abiertos, siempre elegiremos los mares abiertos”, aseguró Churchill, de acuerdo al historiador Julian T. Jackson.

Para Paulina Astroza, doctora en ciencias políticas y sociales, se trata de una relación “ambigua” desde sus orígenes. “Churchill dijo en su momento que apoyaba la formación de unos Estados Unidos de Europa, pero que Reino Unido no iba a formar parte”.

El factor geográfico, su deseo de soberanía y el sentimiento inglés de que “ellos tienen una relación especial con Estados Unidos” son algunas de las razones por las cuales se alcanzó el brexit, mencionó Astroza.

“El Reino Unido siempre quiso mantener cierto control de competencias internas”, indicó la profesora de la Universidad de Concepción (Chile).

Ahora el brexit

Desde este fin de semana Reino Unido está fuera del mercado único y la unión aduanera luego de cuatro años de intensas negociaciones, que comenzaron con la gestión de Theresa May y culminaron con la de Boris Johnson.

“Al firmar este acuerdo, cumplimos el deseo soberano del pueblo británico de vivir bajo sus propias leyes, hechas por su propio Parlamento electo”, destacó Johnson el 31 de diciembre al estampar su firma en el pacto de comercio y cooperación con la Unión Europea.

En opinión de Astroza, para los británicos hay un “panorama difícil” en el futuro cercano.

“Es un acuerdo de mínimos, un brexit duro. Solo se llegó a un tratado de libre comercio”, señaló.

Varios políticos europeos han lamentado esta situación, porque ya no hay libre circulación, ahora se necesita visa y homologación de títulos, entre otros cambios que rigen desde el 1 de enero.

“La vida le cambió a los británicos”, añadió Astroza. “Las propias empresas están pidiendo seis meses para poder adaptarse a todos estos cambios”.

En ese sentido, el sector automotriz británico ya reconoció que el acuerdo es insuficiente.

Y aunque muchos en el seno de la UE celebraron por haber mantenido la integridad del mercado único, especialistas como Paulina Astroza alertan que varios aspectos están en el aire, sin resolverse.

“Van a pasar años negociando, esto recién comienza. Esto no es el término del brexit, este es el inicio del brexit. Y la relación va a ser compleja porque se necesitan, ambas partes pierden, más aún en un contexto internacional bastante complejo por la pandemia, en el cual está la rivalidad entre China y Estados Unidos”, sentenció.

La UE dirige atención a Latinoamérica

El gran acuerdo comercial alcanzado en América Latina es el que la UE cerró con el Mercosur en 2019, tras veinte años de negociaciones, pero cuya ratificación se ha atascado ante las reticencias del Parlamento Europeo y países como Francia, Países Bajos o Bélgica.

Buenas perspectivas hay para el acuerdo de asociación UE-Chile, país que espera cerrar las negociaciones durante el primer semestre de 2021. Este mes de enero celebrarán la novena ronda de negociaciones.