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El médico que quería salvar vidas y está a punto de ser ejecutado en Irán

Mundo LR

La Republica
Ahmadreza Djalali fue detenido durante una visita a Irán en abril de 2016. Foto: EFE

Ahmadreza Djalali, un respetado doctor iraní-sueco, acabó en el corredor de la muerte tras ser acusado por espionaje. Amnistía Internacional y la ONU piden su rescate.

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Ahmadreza Djalali, un médico y académico iraní-sueco, ha sido condenado a muerte en Irán tras ser denunciado por espionaje. Su ejecución fue pospuesta “unos días” por decisión de las autoridades locales y ha hecho que varios científicos del mundo ―incluido un Nobel de Medicina— se reunieran en una conferencia de 24 horas, transmitida por YouTube, para pedir su rescate. Este evento convocó al colectivo el último viernes 11.

Ahmadreza Djalali investigaba cómo hacer que los hospitales y regiones estuvieran mejor preparados frente a desastres. Mantenía el contacto con la tutora de su doctorado del Instituto Karolinska, la profesora Lisa Kurland. Se suponía que en abril de 2017 se encontrarían en una reunión de investigación, pero nunca apareció.

Según la organización a favor de la defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional, Ahmadreza Djalali iba a ser trasladado a la prisión de Karadj ―donde está prevista la ejecución― el pasado martes 1 de diciembre. Sin embargo, su esposa, Vida Mehran Nia, manifestó que el traslado aún no tuvo lugar. En su opinión, el aplazamiento estaría relacionado con “cuestiones políticas” en Irán.

Ahmadreza Djalali, que trabajaba en el Instituto Karolinska ―una facultad de medicina de Estocolmo―, fue detenido durante una visita a Irán en abril de 2016, acusado de haber transmitido al servicio de inteligencia israelí información sobre dos responsables del programa nuclear iraní, quienes fueron asesinados entre 2010 y 2012.

Durante su detención, Suecia le concedió la nacionalidad en febrero de 2018, unos meses después de que el tribunal supremo iraní confirmara su condena a la pena capital.

Ahmadreza Djalali afirmó que había sido condenado por negarse a espiar para Irán mientras trabajaba en Europa. La ministra sueca de Relaciones Exteriores, Ann Linde, había pedido a su homólogo iraní, Mohammad Javad Zarif, anular la ejecución del médico.

“Suecia denuncia la pena de muerte y trabaja para que la sentencia contra Djalali no se aplique”, explicó semanas atrás.

Durante la detención de Ahmadreza Djalali, Suecia le concedió la nacionalidad en febrero de 2018, unos meses después de que la Corte Suprema iraní hubiera confirmado su condena a muerte. La sentencia a muerte de Djalali fue denunciada por organizaciones que defienden los derechos humanos y expertos de la ONU.

“Es muy difícil. Todos estamos sufriendo mucho. Nadie puede imaginar lo que estamos pasando. Es una tortura”, lamentó la esposa del doctor en diálogo con la BBC. También comentó que Ahmadreza Djalali le había comunicado que era transferido a otra prisión donde iba a ser puesto en aislamiento, lo que significa que una ejecución es inminente.

Sus condiciones de salud se han ido deteriorando desde su arresto. Djalali ha perdido 24 kg desde el momento de su detención, de acuerdo a la Asociación Médica Mundial, que ha tomado su caso.