La muerte del mayordomo que filtró los secretos de Benedicto XVI y el Vaticano

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24 Nov 2020 | 12:05 h
Gabriele guardó silencio hasta el final de su vida sobre las verdaderas razones de su gesto. Foto: AFP

Paolo Gabriele, quien filtró documentos inéditos del papa alemán, fue condenado en 2012. La Santa Sede acaba de anunciar su deceso.

Paolo Gabriele, el mayordomo del papa Benedicto XVI, quien filtró a la prensa documentos confidenciales del pontífice alemán, ha muerto a los 54 años a causa de una enfermedad no precisada, según anunció este martes 24 de noviembre el portal de noticias del Vaticano.

En el 2012, tras ser seis años el mayordomo de Joseph Ratzinger, fue condenado por el llamado escándalo de Vatileaks, al haber sustraído documentos secretos del papa, lo que desató un escándalo que salpicó a la jerarquía de la Iglesia.

El caso de la fuga de archivos confidenciales del Vaticano y de la detención y condena del mayordomo personal de Benedicto XVI, reveló las fuertes tensiones en la iglesia entre conservadores y progresistas, tradicionalistas y modernistas, y partidarios de la transparencia y del secreto.

Indultado después de haber pasado 117 días detenido, Gabriele guardó silencio hasta el final de su vida sobre las verdaderas razones de su gesto.

Durante el juicio relámpago celebrado ante un tribunal de la Santa Sede, Paolo Gabriele había dicho que consideraba necesario denunciar los escándalos del Vaticano para ayudar a la Iglesia a volver por “el buen camino”.

Casado y padre de tres hijos, ‘Paoletto’, como lo llamaban, era descrito como un hombre piadoso y discreto, un poco cerrado. Apasionado del esoterismo y del espionaje, coleccionaba miles de artículos de periódicos.

Durante los registros, los gendarmes encontraron en su casa una increíble cantidad de papeles sobre Benedicto XVI, las rivalidades en el Vaticano, el banco del Papa IOR (Instituto para las Obras de Religión), pero también sobre la logia masónica P2, casos de espionaje, esoterismo, yoga o budismo y sus relaciones con el cristianismo.

Tras el indulto, el Vaticano le garantizó a Paolo Gabriele un trabajo estable en el hospital pediátrico Bambino Gesù, gestionado por la Santa Sede.