Más drástica que la primera: la segunda ola de COVID-19 alarma a la OMS y acorrala a Europa

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28 Oct 2020 | 2:53 h
La Republica
La COVID-19 deja más de 1,16 millones de muertos y 43,7 de contagios en el mundo. Foto: AFP

España declaró el estado de emergencia sanitaria en todo el país, Italia se confina nuevamente y Francia reconoce la “brutalidad” de la segunda ola. Mientras tanto, la OMS insiste en “no bajar los brazos” ante una crisis que no da tregua.

La segunda ola del nuevo coronavirus, que deja más de 1,16 millones de muertos y 43,7 de contagios en el mundo, inquieta a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y acorrala a Europa, el continente que viene lanzando nuevas restricciones y que en los próximos días realizará una cumbre para abordar la crisis sanitaria.

El último lunes 26 de octubre, la OMS instó a los Gobiernos a “no bajar los brazos” en la lucha contra la pandemia, que pone a la economía contra las cuerdas, desata protestas e incluso se politiza.

“No podemos bajar los brazos, no podemos bajar los brazos”, remarcó el director general del organismo, Adhanom Ghebreyesus, en una rueda de prensa. “Cuando los dirigentes actúan rápidamente, el virus puede ser frenado (...) es peligroso renunciar a controlar en este momento”, apuntó. Las declaraciones del alto funcionario llegan en medio de un panorama drástico.

Italia estrena medidas impopulares para enfrentar la segunda ola de contagios, que incluye el cierre de restaurantes y bares desde las 18 horas y el cierre total de teatros, cines y gimnasios durante un mes.

La Unión Europea ha anunciado la transferencia de millonarios préstamos a Italia, España y Polonia para enfrentar el aumento del desempleo causado por la COVID-19, en el marco del programa SURE, que cuenta con un fondo de 100.000 millones de euros (más de $ 118.000 millones).

En España, donde se proclamó el estado de emergencia sanitaria y se han endurecido las medidas, los médicos del sistema público, exhaustos después de más de seis meses de pandemia, iniciaron una huelga nacional, la primera en 25 años a fin de reclamar un mayor reconocimiento a su labor.

En Francia, en tanto, la situación es “crítica”, según ha reconocido Jean-François Delfraissy, presidente del consejo científico que asesora al Gobierno de Emmanuel Macron.

“Habíamos previsto que habría esta segunda ola, pero nosotros mismos estamos sorprendidos por (su) brutalidad”, reconoció en una entrevista radial, tras registrarse un récord de 52.000 contagios en 24 horas. “Muchos de nuestros conciudadanos aún no han tomado conciencia de lo que nos espera”.

Con todo ello, el Gobierno francés contempla extender el toque de queda nocturno que ya afecta a 46 millones de personas, e imponer un confinamiento domiciliario de fin de semana o localizado en las zonas más afectadas, como París. “Debemos prepararnos para decisiones difíciles”, abundó el ministro del Interior francés, Gérald Darmanin.

El panorama en EE. UU.

En Estados Unidos, el coronavirus contaminó la campaña electoral. El jefe de personal del presidente Donald Trump, Mark Meadows, reconoció la semana pasada que la Casa Blanca no va “a controlar la pandemia”.

Mientras tanto, a una semana de las elecciones, el candidato demócrata, Joe Biden, acusó a Trump de “agitar la bandera blanca de la derrota y esperar que, si se lo ignora, el virus se irá”.