EE. UU.: familia perdió su negocio y a ocho de sus miembros por la COVID-19

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17 Oct 2020 | 0:39 h
La empresa se fue a la quiebra en el mes de marzo, cuando el estado de Arizona impuso drásticas medidas para frenar la propagación de la COVID-19. Foto: CNN
La empresa se fue a la quiebra en el mes de marzo, cuando el estado de Arizona impuso drásticas medidas para frenar la propagación de la COVID-19. Foto: CNN

Además del quiebre de su restaurante debido a la pandemia, los Aguirre deben casi un millón de dólares en facturas médicas.

Una verdadera tragedia vive la familia Aguirre en Arizona, Estados Unidos, luego de que la pandemia del coronavirus les arrebatara a ocho familiares y experimentaran después de 10 años en el mercado al quiebre de su negocio de tamales y tacos.

“Tamales y Tacos Puebla” era un negocio familiar que con mucho esfuerzo se convirtió en uno de los FoodTruck más populares de Phoenix. Ellos también ofrecían servicios de catering y contaban con una larga lista de clientes corporativos, pero llegó la pandemia.

La empresa se fue a la quiebra en el mes de marzo, cuando el estado de Arizona impuso drásticas medidas para frenar la propagación de la COVID-19. Pese a que la familia Aguirre siguió al pie de la letra las recomendaciones, uno de sus miembros se contagió y así fueron enfermando uno a uno.

Siete meses después, los Aguirre sufren la perdida de ocho de sus miembros, entre ellos a Don Jesús, el más longevo de la familia, quien tenía 67 años cuando el coronavirus llegó a su vida. “No quiero llorar, porque sé que Dios tiene algo mejor para mí”, mencionó Ricardo Aguirre a la cadena CNN. “Me siento tan incompetente”, agregó el hombre muy afectado.

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No cabe duda que la gastronomía la llevan en el ADN, ya que, debido al éxito de su negocio, la familia contaba con un taller en el centro de Phoenix. Años atrás, Don Jesús Aguirre tenía una panadería en Ciudad de México.

“Mi papá era conocido por su pan francés superior”, comentó Ricardo, quien también contó que su abuela era chef en un café en Sanborns, una popular tienda por departamentos de la misma ciudad.

Sin embargo, la pandemia los siguió golpeando: Ricardo, su esposa, sus padres y dos de sus tres hijos estaban infectados. Su madre y su padre permanecieron varios días internados en el hospital, donde finalmente fueron entubados. Aunque parecía mejorar, el padre de Aguirre, Jesús, murió el 11 de setiembre.

Sin el dinero suficiente para hacer los pagos, el camión de comida de la familia fue embargado y Aguirre también perdió el taller en el que preparaba tamales y tacos. Ellos no cuentan con seguro médico, por lo que deben casi un millón de dólares en facturas médicas.

Una solución que encontraron era conseguir préstamos para pequeñas empresas, pero fue rechazado porque se agotó el dinero del programa. Actualmente, él evalúa dedicarse a conducir un camión de carga, pero siente miedo de dejar a su esposa embarazada y su madre convaleciente de la COVID-19.

“Estábamos listo para tener un nuevo bebé, porque sentíamos que estábamos preparados económicamente y emocionalmente para cuidar de otro ser humano. Ahora con lo sucedido, le pido a Dios que me dé fuerzas para pasar otro día. Eso es todo lo que pido”, finalizó a CNN.

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