Ángela Maldonado, la ecologista que redujo el tráfico de monos en la frontera entre Perú y Colombia

Hans  Castillo

hans.castillo@glr.pe Hansvcch

10 Oct 2020 | 10:55 h
La ecologista Ángela Maldonado forma parte de los nueve ganadores de los Premios National Geographic 2020. Foto: Civil Rights Defenders
La ecologista Ángela Maldonado forma parte de los nueve ganadores de los Premios National Geographic 2020. Foto: Civil Rights Defenders

En 2008, la especialista colombiana empezó su labor en la región amazónica que comparten ambos países. Recientemente, fue premiada por National Geographic Society.

Ángela Maldonado, ecologista natural de Colombia, quien lleva más de 20 años trabajando en la zona selvática que comparte Perú con la nación cafetera, recibió el último jueves el Premio Buffett de National Geographic Society al Liderazgo en Conservación en América Latina por su dedicación a disminuir el tráfico de animales salvajes en la Amazonía colombiana y peruana.

Sus esfuerzos tuvieron como resultado la prohibición de caza de monos nocturnos y dio lugar a que se realizara una investigación abierta de esta venta ilícita, lo que redujo radicalmente la comercialización de estos primates para su utilización en experimentos de laboratorio sobre la malaria.

PUEDES VER Alemania: Berlín impone el cierre de su vida nocturna por rebrote de la COVID-19

La primatóloga relata los proyectos que tiene pendientes por la pandemia de la COVID-19, la sacrificada labor en la zona fronteriza entre Perú, Brasil y Colombia, el desarrollo de la investigación de la trata de primates en la selva y el significado del reconocimiento de National Geographic Society.

Proyectos suspendidos por la crisis sanitaria

La ecologista colombiana, junto a colegas peruanos, paralizó los esfuerzos en contra del tráfico de fauna, que incluye recopilar información sobre el río Amazonas y sobre la frontera, cuantificando el comercio ilegal de vida silvestre.

Otro de los proyectos que quedó suspendido es el de implementar agua potable en las comunidades colombianas y peruanas con el fin de mejorar su calidad de vida y también para que más adelante puedan ofrecer turismo comunitario a los visitantes.

Debido a la pandemia, tuvieron que detenerse, ya que cerraron las fronteras y no podían viajar por el río. Actualmente, están visitando las comunidades de ambos lados (peruano y colombiano), pero muy pocas veces, para proteger a los lugareños de un posible contagio del virus u otras enfermedades.

PUEDES VER Miguel Barreto: “No saldremos de la pandemia con inseguridad alimentaria y hambre”

Arduo trabajo en la zona fronteriza

Todo comenzó —cuenta Ángela Maldonado— cuando una amiga la invitó a la zona de frontera entre Colombia, Perú y Brasil, indicándole que en el lugar había mucho tráfico de primates. En 2003, arribó al parque Amacayacu, lugar que vincula a las tres naciones.

Posteriormente, ella y otros especialistas empezaron a identificar cuáles eran las amenazas y se dieron cuenta de que la mayoría de animales y de madera que se traficaba en la triple frontera provenía de Perú, por lo que continuaron con las investigaciones.

Ante ello, realizaron un diagnóstico socioeconómico, en el que consultaron a los indígenas: “¿Si nosotros tuviéramos un proyecto de conservación donde usted no tenga que sacar sus monos y venderlos, le interesaría?”. Todas las comunidades aceptaron y, de esa manera, comenzó el trabajo en territorio peruano.

Ángela Maldonado, la ecologista que redujo el tráfico de monos en la frontera entre Perú y Colombia

PUEDES VER Organismo mundial avala a El Salvador como destino turístico para viajar pese a la pandemia

Investigación del comercio ilegal de primates

Primero comenzaron solicitando los permisos de investigación en El Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) -lo que antes era el Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA)- y uniendo esfuerzos con colaboradores peruanos.

Como no sabían cuáles eran las especies que estaban al otro lado del río Amazonas, es decir, en el margen de Perú, decidieron juntarse con otras organizaciones, veterinarios locales para realizar un estudio genético, el cual confirmó que la especie de mono nocturno (Aotus nancymaae) era distribuida al lado peruano.

Además, hallaron datos sobre la ecología de los monos nocturnos y también sobre las amenazas que están creciendo cada vez más por los cultivos ilegales y la deforestación para la extracción de madera.

Los esfuerzos de la ecologista tuvieron como resultado la prohibición de la caza de monos nocturnos. Foto: Ana Peralta / Medium

PUEDES VER Argentina, primer país del mundo en autorizar el trigo transgénico para consumo humano

Importancia del premio de National Geographic Society

“Es increíble porque, además de ser un gran orgullo y que nos ayuda a recargar las baterías para seguir en la lucha, es darle un poco de atención a la zona de la triple frontera, porque necesitamos atención de los tres gobiernos en esa zona”, destacó la primatóloga.

La ecologista dijo que se siente feliz y muy orgullosa por el reconocimiento. Asimismo, sostuvo que el premio también va dirigido a su equipo que no deja de luchar contra el tráfico de animales.

“Estamos muy felices porque hemos visto un cambio de actitud en las comunidades”, señaló Maldonado. “También quiero dedicar este premio a todos ellos (los indígenas)”.

LR PODCAST: Escucha el último episodio de Vuelta al Mundo

Amazonía, últimas noticias:

Video Recomendado