Tamara Merino, la fotógrafa que documenta la vida cotidiana de las comunidades subterráneas

Hans  Castillo

hans.castillo@glr.pe Hansvcch

02 Oct 2020 | 14:53 h
Coober Pedy es una ciudad ubicada en el medio de Australia y está aislada a 850 kilómetros de la gran ciudad más cercana. Foto: Tamara Merino

La narradora audiovisual chilena, que centra su trabajo en los problemas humanos, socioculturales y la identidad, recibió el premio de National Geographic Emerging Explorers 2020.

Tamara Merino, fotógrafa documental originaria de Chile, presentó su trabajo en distintas publicaciones digitales e impresas, como National Geographic, The New York Times, Washington Post y la revista europea Der Spiegel.

Participó en la Clase Magistral Latinoamérica Joop Swart de World Press Photo. Además, fue incluida en la lista 30 New and Emerging Photographers to Watch (30 fotógrafos nuevos y emergentes en la mira) de Photo District News (PDN) y es becaria de la International Women’s Media Foundation.

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La narradora audiovisual cuenta los proyectos que se encuentra desarrollando en la actualidad, la enseñanza que le ha dejado desempeñar su vocación, el reto de trabajar durante la pandemia de la COVID-19 y la experiencia de dictar talleres a la siguiente generación de fotógrafos.

Proyecto a largo plazo

Merino está desarrollando un proyecto que comenzó en 2016 denominado Underland, en el que documenta cómo viven las comunidades subterráneas que habitan en casas-cueva o bajo tierra en diferentes partes del mundo y revela sus razones para llevar ese tipo de vida.

Merino terminó los primeros tres capítulos que incluyen Coober Pedy (Australia), Andalucía (España) y Utah (Estados Unidos). Posteriormente, continuará en África y China.

La fotógrafa chilena dicta talleres de narración y fotografía documental en diferentes países, incluso para National Geographic Learning. Foto: Tamara Merino

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El primer episodio de su proyecto empezó en Australia, donde conoció a una comunidad subterránea que se dedica a la minería de Ópalo, considerada una de las piedras semipreciosas más valoradas del mundo.

Uno de los principales motivos por los que decidieron vivir bajo tierra es porque ellos experimentan 50 grados de calor en el verano y -2 grados Celsius durante el invierno, y habitar en las cuevas les permite tener una temperatura constante de 23 grados durante todo el año.

Tras seguir con la investigación, llegó a Andalucía, al sur de España. A diferencia de la comunidad de Coober Pedy, en este lugar viven bajo tierra por una razón cultural. Esta tradición se originó con la edificación del palacio La Alhambra, en Granada, ya que para su construcción trajeron esclavos del norte de África, pero ellos no podían vivir dentro.

Con más de setenta campos, Coober Pedy es la zona minera de ópalo más grande del mundo. Foto: Tamara Merino

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De esta manera, los mandaron a vivir fuera del palacio y los esclavos comenzaron a crear cuevas en las montañas adyacentes a la residencia. Por ello, tienen muy a flor de piel la cultura de habitar las cavernas.

Luego, se dirigió a Estados Unidos, donde retrató a una comunidad subterránea conformada por 16 familias polígamas y mormonas que residen en una gran roca en la mitad del desierto del estado de Utah.

Esta agrupación es casi 100% sustentable porque cuenta con paneles solares con los que, con la naturaleza, obtienen electricidad e internet para todos. Además, tiene agua potable y un pozo que llega a todas las familias, incluso posee su propio huerto y sus animales.

Coober Pedy ofrece un hogar a 45 nacionalidades diferentes de inmigrantes, ex presos y veteranos que han decidido escapar de sus vidas pasadas. Foto: Tamara Merino

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Dedicación a la fotografía

Ser fotógrafa —cuenta Tamara Merino— más que una profesión es un estilo de vida porque te entrega la posibilidad de viajar a diferentes lugares y conocer muchísima gente alrededor del mundo.

“Es un pasaporte a la vida de otras personas y gracias a eso yo he tenido la posibilidad de vivir con gente de todo tipo de filosofía, religión, maneras de vivir, pensamientos diferentes y la fotografía me ha enseñado que todo eso es algo superficial porque al final todos somos seres humanos y todos, en el fondo, somos iguales”, expresó la fotógrafa documental. "Todos al final en cualquier parte del mundo tienen una historia para contar”.

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Trabajo durante la pandemia

Durante la crisis sanitaria, Merino comenzó a desarrollar un proyecto que tituló Diario de cuarentena, en el cual registró su vida cotidiana durante este periodo y la simbiosis que creó con su hijo y su madre durante ese determinado espacio-tiempo.

“Esta vez decido yo voltear la cámara hacia mí misma y empezar a contar qué pasa puertas adentro de mi casa, qué pasa en mi intimidad y cómo se desarrolla esta relación que al final, sino hubiera sido por la pandemia, yo jamás hubiera vivido con mi madre”, manifestó.

El mencionado proyecto, que se llevó a cabo durante las medidas restrictivas en Santiago de Chile, contó con el apoyo de National Geographic Society.

Durante la cuarentena en Santiago de Chile, desarrolló el Diario de cuarentena con el apoyo de National Geographic Society. Foto: Tamara Merino

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Preparar a la siguiente generación

La narradora audiovisual dictó talleres de manera personal en distintas partes del mundo, desde Latinoamérica y Estados Unidos. También brindó sus conocimientos junto a National Geographic Learning.

“De la misma manera que me apasiona la fotografía, el entregar conocimiento, el crear comunidad, el compartir los conocimientos con otros, de ayudar a la siguiente generación que esté preparada a que tenga toda la información y a que pueda contar sus historias y narrar de esta manera es algo que es súper enriquecedor tanto para mí como para las personas que enseño”, concluyó.

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