Kazajistán: la mujer de 68 años que aplica la castración química a pederastas

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19 Jul 2020 | 18:33 h
Zoya Manaenko se dedica a castrar químicamente a los pederastas de una prisión de Kazajistán. Foto: referencial.
Zoya Manaenko se dedica a castrar químicamente a los pederastas de una prisión de Kazajistán. Foto: referencial.

Mujer de 68 años aplica la castración química a los pederastas en Kazajistán y exhorta que “en todo el mundo deberían hacerlo”.

En Kazajstán, país de Asia Central, existen leyes radicales para los sujetos que son condenados por abusos sexuales. El castigo no solo es permanecer largos años en la cárcel, sino también la castración química que son encargadas a Zoya Manaenko.

Zoya, de 68 años, quien tiene la apariencia de una dulce abuela y tras sus cabellos cortos y una tierna sonrisa, castra químicamente a los pederastas de una prisión de Kazajistán.

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A través de una entrevista con el diario británico Daily Star, la mujer ha revelado algunos detalles muy importantes sobre su profesión tras la aprobación de nuevas leyes relacionadas con este tipo de condena: la castración química.

“Consiste en una inyección intramuscular ordinaria en los glúteos. La sustancia que se inyecta es oleaginosa y se hace de forma lenta, lleva tiempo”, explica Manaenko, quien se siente orgullosa de realizar su labor.

La mujer encargada de este trabajo aseguró no sentir culpa porque es parte de su trabajo y que “en todo el mundo deberían hacerlo”. Foto: Facebook.

“Creo que es la decisión correcta”, asegura la mujer encargada de aplicar estos pinchazos a los reos cada 12 días. “Cometen terribles crímenes contra los niños, así que está bien que la ley permita esto”, añade.

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Es más, Manaenko opina que la medida de castración química debería ser adoptada por todos los estados. “Todo el mundo habría de aprender y hacer saber a los culpables a qué castigo se enfrentan”, sostiene.

Asimismo, explica que si muchos criminales se detendrían si supieran que serán castrados químicamente. Agregó que no siente culpa por el trabajo que realiza. “Los convictos vienen aquí por la decisión de un tribunal. No hay ninguna emoción en mí”, finalizó.

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