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Sobreviviente de una terapia de conversión: “Me dijeron que era mi culpa y que debería darle gracias a Dios”

A los 15 años, Érika Venadero fue a un retiro espiritual, sin imaginar que varios hombres abusarían sexualmente de ella. Desde entonces, dejó de ser catequista e ir a misa.

Mundo LR
13 Mar 2020 | 19:26 h

“Si tu dios es amor, ¿por qué tú odias tanto?”, se pregunta la mexicana Érika Venadero, quien relata que a los 15 años asistió a un retiro espiritual y fue víctima de una violación sexual.

Desde muy pequeña, Érika había ido a misa y, por ello, se convirtió en catequista. Cuando llegó a la adolescencia se dio cuenta que le gustaban las mujeres, pero no sabía por qué le ocurría eso y a otras chicas de su edad, no.

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Sus familiares siempre se habían referido hacia las personas con una orientación sexual distinta a la heterosexualidad como “desviados”, “jotos” o “putos”. Fue por esa razón, que recurrió a un sacerdote, quien bajo sus prejuicios y desinformación, le propuso ir a un lugar donde supuestamente le darían respuestas.

Sin embargo, Venadero terminó cautiva y fue abusada sexualmente por unos sujetos que, aventándole agua bendita, le dijeron que debía sentirse agradecida porque ahora era “una mujer en realidad”. Es decir, según ellos, habían cumplido con ‘curar’ su homosexualidad.

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“Duré 10 años callada porque pensé que todo esto había sido mi culpa, que yo me lo busqué”, confiesa la mexicana en una entrevista con Playground.

Después de lo ocurrido, la víctima narra que fue a diversos psicólogos(as), pero durante mucho tiempo lo único que hicieron fue culparla de la violación sexual que había sufrido. “Me dijeron que yo lo había buscado, que fue por mi culpa, y que debería darle gracias a Dios porque me pasó eso y ya soy diferente”, reveló.

A causa de este episodio, Érika tuvo depresión, dejó de ir a misa y se alejó de todos. “Fue cuando estuve con mi mamá que le conté todo esto, y eso me dio la fortaleza para seguir adelante”, añadió.

Las 'oscuras’ terapias de conversión

La Organización Mundial de Salud (OMS) en 1990 dejó de considerar la homosexualidad como una enfermedad y ha rechazado rotundamente las ‘terapias de conversión’, ya que carecen de base científica. Y no solo ello, sino que además causa que las personas LGTBI sean víctimas de violencia psicológica, física y sexual, e incluso sean un número más de las altas cifras de suicidios.

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