Coronavirus: ¿paso a paso o medidas radicales?

“España y EEUU se parecen a Italia y tienen una curva ascendente parecida, aunque el # de infectados, y de muertos, es inferior”.

Humberto Campodónico
11 Mar 2020 | 5:48 h

La pandemia del coronavirus ha desatado una serie de “explicaciones” y enfoques conspirativos que confunden –y algunas veces, asustan– a la población. Una de ellas es que el coronavirus es un simple resfriado y que “no mata”. Es la “prensa” la que exagera, pues tiene intereses subalternos. Eso es lo que dice Trump en EEUU acusando a los medios de querer evitar su reelección en noviembre.

Pero no. La pandemia está aquí. Y mientras no se produzca la vacuna va a causar más muertes. El dilema real para los gobiernos es: ¿Vamos paso a paso “monitoreando” la situación, o sea, esperar para ver qué medidas tomamos? ¿O aplicamos políticas radicales inmediatas para combatir la pandemia?

China hizo lo primero desde el 1/12/2019, cuando se reportaron los primeros casos. Pero a fines de enero, cuando el # de infectados se elevó exponencialmente, llegando a 80.000 (ver gráfico), el gobierno decidió la cuarentena en Wuhan, aislando a 60 millones de personas. Las medidas radicales hicieron que, desde el 20 de febrero, el # de infectados ya no aumentara.

En Italia los dos primeros casos se dieron a fines de enero. El gobierno tomó algunas precauciones. Todo cambió a fines de febrero cuando el # de casos, y de muertes, se elevó exponencialmente (10,000 infectados). El gobierno decidió actuar “a la china”. Hoy toda Italia está en cuarentena.

España y EEUU se parecen a Italia y tienen una curva ascendente parecida, aunque el # de infectados, y de muertos, es inferior. En España, ayer martes, se tomaron drásticas medidas, entre ellas, que las escuelas se cierran en Madrid por 15 días, se anulan las fiestas valencianas y se dan una serie de ayudas a los trabajadores con hijos, al turismo y a las pymes.

En EEUU, Trump está en modo “no pasa nada”, mientras los infectados llegan a 950. Dice Paul Krugman que la “negación del virus” los está haciendo perder tiempo valioso, que el # de infectados de todas maneras va a aumentar y que la epidemia avanzará tan rápido que habrá una sobrecarga en los hospitales (Trump no puede enfrentar la verdad, New York Times, 9/3/2020).

La cuestión de fondo es que la expansión de las enfermedades es el efecto negativo de la globalización. Cuando emergen estas crisis globales, lo que se necesita son, justamente, respuestas globales, donde prime la cooperación por encima de todo, como en el cambio climático. Y eso no está sucediendo, pues, de un lado, ha vuelto un estrecho nacionalismo y, de otro, “desde la época de Reagan se piensa en EEUU que el gobierno no es la solución al problema, sino que el gobierno es el problema. Tomar esa panacea en serio, como lo hace Trump, es un camino sin salida” (Joseph Stiglitz, “Plagados por Trump”, Project Syndicate, 9/3/2020).

En el caso de América Latina, y el Perú, los gobiernos están enfrentando una pandemia que no esperaban con los pocos elementos que tienen a la mano, incluido el bajo stock de kits para detectar el virus y la desorganización evidente de los últimos días. Pero, sobre todo, prima el “esperar y ver”. En esa línea, la Conmebol ha sido “más radical”, suspendiendo las eliminatorias Qatar 2022.

El “paso a paso” puede desembocar en un aumento exponencial de los infectados, como lo señalan algunos modelos que proyectan el # de infectado. ¿Ha llegado la hora de “medidas radicales”? Una de ellas podría ser la suspensión de clases escolares y, como en España, ayuda a los trabajadores con hijos. Y, también, limitar los espectáculos públicos. La salud de la población es condición sine qua non para la salud de la economía. Salvo mejor, o peor, parecer.

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