Virus y bacterias

“Las amenazas del coronavirus y la bacteria multirresistente siguen latentes. Las autoridades sanitarias y la sociedad civil deben redoblar esfuerzos”.

Editorial Editorial
13 Feb 2020 | 4:59 h

De momento, respecto del coronavirus –ahora llamado por la Organización Mundial de la Salud “Covid 19”–, en el Perú podemos literalmente respirar tranquilos. No hay ningún caso confirmado y los controles sanitarios están alertas ante los posibles casos que lleguen a nuestras tierras. Sin embargo, no se debe descuidar la guardia frente a este y otros agentes patógenos.

Se trata de la fragilidad natural del ser humano en nuestro país y en todo el planeta. Mientras marcábamos al centímetro al virus que saltó a la escena en la ciudad de Wuhan, en China, en el Hospital Cayetano Heredia de Lima ha aparecido un brote de la bacteria KPC (Klebsiella pneumoniae carbapenemasa), a la que se denomina “multirresistente”.

Ya hay ocho menores aislados en este nosocomio por poseer esta bacteria (llamada así porque resiste los antibióticos), que puede afectar sobre todo a niños, ancianos o personas con alguna enfermedad que los vuelve más vulnerables, como la diabetes. Las consecuencias pueden ser serias, ya que suele provocar neumonías, fallas en algunos órganos e infecciones varias.

Esta amenaza está más cerca de nosotros que, por ahora, el coronavirus, que ya se ha expandido por más de 20 países y en China ha provocado más de 44 mil infectados y al menos 1.000 muertos. Que incluso ha impactado en la organización de eventos internacionales, como la Semana de la Moda en París y el Mobile World Congress (MVC) en Barcelona.

Precisemos. Un virus siempre es más peligroso, pues se trata de microorganismos que siempre necesitan de una célula huésped donde alojarse, de un ser vivo para estar vivo. Es el caso del ébola y del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Las bacterias, en cambio, crecen por sí solas y pueden ser beneficiosas, como las que alojamos naturalmente en la flora intestinal.

Hay algunas, sin embargo, que sí pueden ser nocivas, como la mencionada KPC que, además de haber afectado a ocho niños, ha alcanzado también a diez adultos. Es por eso que los controles sanitarios se extreman cuando se propagan rápida o intensamente virus o bacterias perniciosas. En esa situación estamos en nuestro país. Es decir, enfrentando dos potenciales amenazas que pueden vulnerar la salud pública y la vida concreta de las personas.

Es penoso pero, en estos días de fragilidad global, han circulado fake news sobre el coronavirus, que incluso atribuyen el brote a posibles conspiraciones internacionales. Lo real es que se trata de una epidemia más de las tantas que ha habido en la historia humana y su antídoto científico, y social, no son el pánico ni la exageración digital, sino la responsabilidad, la higiene y la prevención.

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