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Uno de los asesinos de la matanza de Atocha es extraditado a España desde Sao Paulo

El ultraderechista español Carlos García Juliá, uno de los autores de la matanza de Atocha de 1977, ha sido extraditado desde Sao Paulo, donde se encontraba preso desde hacía un año, y está previsto que llegue este viernes a Madrid.

Cuarenta y tres años después de perpetrar la matanza de Atocha y tras 25 años prófugo, Carlos García Juliá ha emprendido viaje desde Brasil rumbo a Madrid para cumplir lo que le resta de condena tras ser extraditado.
Cuarenta y tres años después de perpetrar la matanza de Atocha y tras 25 años prófugo, Carlos García Juliá ha emprendido viaje desde Brasil rumbo a Madrid para cumplir lo que le resta de condena tras ser extraditado.
Mundo LR

Cuarenta y tres años después de perpetrar la matanza de Atocha, uno de los atentados con mayor impacto de la Transición española, y tras 25 años prófugo, Carlos García Juliá ha emprendido viaje desde Brasil rumbo a Madrid para cumplir lo que le resta de condena tras ser extraditado. Todavía le quedan 3.855 días de los 193 años a los que fue condenado por matar a tiros a cinco izquierdistas en un bufete de abogados cuando era un falangista de 24 años. Ahora ronda los 67. Fue detenido en diciembre de 2018 en la ciudad brasileña de Sao Paulo. Tras aterrizar en Barajas a primera hora del viernes, será trasladado a la cárcel de Soto del Real (Madrid).

García Juliá llegó a la pista del aeropuerto internacional de Guarulhos acompañado por el cónsul de España en Sao Paulo, Ángel Vázquez, según ha informado la agencia EFE. Fuentes de la Policía Federal de Brasil han comunicado a esta agencia que García Juliá, cuya extradición fue autorizada por la Corte Suprema en agosto de 2019 tras una petición del Gobierno español, embarcó en un vuelo comercial de Iberia que despegó poco después de las 16.00 hora local (19.00 GMT) rumbo a la capital española.

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La Audiencia Nacional condenó a García Juliá a 193 años de cárcel en 1980 por lo que, cuando se produzca la entrega, será este órgano el que tramitará el traslado al Aeropuerto de Barajas de una comisión judicial ejecutoria que portará un mandamiento de prisión referido a la orden de busca y captura que pesaba sobre el extremista.

Una vez en prisión se deberá hacer una nueva liquidación de condena por parte de las autoridades penitenciarias, que debe ser validada por la Audiencia Nacional y sobre la que cabrá recurso de las partes.

Ya en diciembre de 2018, cuando se conoció su detención, fuentes jurídicas apuntaron que García Juliá deberá además someterse a un nuevo juicio cuando sea entregado a España por quebrantamiento de condena. Este procedimiento se tramitaría en los juzgados ordinarios.

La decisión del Supremo brasileño sobre García Juliá se adoptó por unanimidad y sigue el criterio de la Fiscalía General brasileña. Los magistrados consideran que la petición de extradición del Gobierno español cumple los requisitos de doble tipicidad y doble castigo y que, además, la causa por la que se reclama a García Juliá no se refiere a crímenes políticos, sino a delitos comunes.

Matanza de Atocha de 1977

En el artículo escrito por la periodista Naiara Galarraga para el diario El País, se narra el caso de manera detallada.

Solo habían pasado dos años desde la muerte de Franco cuando García Juliá y otro terrorista entraron a tiros en el bufete de abogados laboralistas vinculados al sindicato Comisiones Obreras y al todavía ilegal Partido Comunista. Asesinaron a los letrados Enrique Valdevira, Luis Javier Benavides y Francisco Javier Sauquillo, al estudiante de derecho Serafín Holgado y al secretario Ángel Rodríguez Leal. Otras cuatro personas resultaron gravemente heridas. “Intentaba ayudar a las fuerzas de orden público a defender a España de la subversión”, declaró García Juliá en el juicio, celebrado en 1980.

Como integrante del grupo de terroristas de extrema derecha que perpetraron la matanza en un despacho de abogados de Comisiones Obreras en la calle de Atocha de Madrid, García Juliá fue condenado como autor material de cinco asesinatos, así como por otros tres asesinatos frustrados y por tenencia de armas.

Tras cometer el crimen, a la edad de 22 años, pasó más de un mes escondido hasta que fue detenido en marzo de 1977 y, posteriormente, juzgado y condenado. En 1991 se le concedió la libertad condicional y en 1994 solicitó autorización judicial para salir de España.

Los medios informaron del asesinato en un bufete laboralista.

Desde entonces, consiguió mantenerse oculto sin atender al requerimiento judicial formal, residiendo en países como Chile, Argentina, Venezuela y, finalmente, Brasil. Cuando fue arrestado el pasado diciembre por una orden de busca y captura de Interpol, sus huellas dactilares coincidieron con las archivadas en Brasil a nombre de un venezolano. El madrileño llevaba años viviendo como Genaro Antonio Materán, suplantando la identidad de otro con documentos auténticos.

Carlos García Juliá fue detenido a finales de 2018 cuando trabajaba en São Paulo como conductor de Uber. Desde entonces ha estado encarcelado en la sede de la superintendencia de la Policía Federal en la megalópolis, en un ala reservada a los reclusos pendientes de extradición.

Antes de su detención en Brasil, el español, que tenía 24 años cuando perpetró la matanza, pasó dos décadas prófugo e inició un periplo de fugas por diversos países de Latinoamérica, entre ellos Paraguay y Bolivia.