Bolivia dispersa

La oposición a Evo Morales se fracciona en cuatro candidaturas.

Editorial Editorial
05 Feb 2020 | 5:29 h

Al cierre de las inscripciones para las elecciones bolivianas del 3 de mayo, la oposición a Evo Morales y su partido el MAS se fracturó en cuatro listas, tres de derecha y una de centro, de modo que la campaña electoral amenaza ser una batalla fratricida para elegir al candidato que se medirá en la segunda vuelta de junio contra el delfín de Morales, el exministro de Economía Luis Arce.

La fragmentación de opciones se agravó luego de que la presidenta Jeanine Áñez decidiera postular. En los primeros días de su mandato prometió no tentar la presidencia para garantizar, dijo, la imparcialidad y la transparencia de los comicios. Su presencia activa en la campaña hace presumir, por lo tanto, que aumenta el riesgo de que use su posición para favorecer su candidatura. De hecho, fue una de las críticas que se le hicieron a Morales en las frustradas elecciones de octubre pasado.

La candidatura de Áñez es más problemática de lo que parece. A la división de las fuerzas de la derecha a la que pertenece, se suma el debilitamiento general de la oposición al retorno del MAS, particularmente de la candidatura centrista del expresidente Carlos Mesa.

Una reciente encuesta de la empresa Mercados y Encuestas indicaba que Arce del MAS tenía una intención de voto de 26%, Mesa 17% empatado con el candidato derechista Luis Fernando Camacho, proveniente de la región de Santa Cruz, y Áñez 12%, aunque en ese momento la presidenta no había formalizado su candidatura.

El cuadro de una oposición al MAS superpoblada complejiza la campaña electoral, cuyo trámite inicial era la determinación de una agenda post Evo Morales que, sin embargo, rescate con madurez los elementos positivos de los casi quince años de gobierno de Morales, con una mirada a la reconciliación nacional, algo que ha rechazado Áñez.

Esta perspectiva será alterada, y en cambio se tendrán dos momentos de polarización: la primera de cara al 3 de mayo para elegir al que competirá con el MAS en la segunda vuelta, y la otra para la segunda ronda. Los sectores conservadores bolivianos creen que su éxito no depende de la moderación.

Las posiciones radicales que se impusieron luego de la caída de Morales pueden resurgir impulsadas por la ultraderecha en busca de votos a través de prácticas de persecución de los partidarios de Morales. Ante la posibilidad de que resurja la extrema polarización, el enviado especial de la ONU para Bolivia, Jean Arnault, ha llamado a que se garanticen las elecciones libres sin persecución, atropellos, intimidación o discriminación.

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