Contagio mundial

La economía y la política de la crisis del coronavirus.

Editorial Editorial
01 Feb 2020 | 2:03 h

El coronavirus es una emergencia mundial y afectará a todos los rincones del planeta, especialmente con sus efectos políticos y económicos, además del sanitario, de acuerdo a las recientes declaraciones de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, hace unas horas, en Washington (EEUU).

La funcionaria ha dicho que la enfermedad golpea a la economía china, pero representa un riesgo para el crecimiento global y que se espera una ralentización en el corto plazo, es decir este año, y que no se sabe el impacto en el largo plazo. Ha recordado que con la epidemia del SARS, del año 2003, el crecimiento de la economía global solo se redujo un 0,1% pero que entonces, hace 16 años, el peso de la economía china en el mundo solo era el 4% en comparación de ahora, de 18%.

Corriendo los cálculos, el profesor español Daniel La Calle, de la escuela de Inteligencia Económica de Madrid, estima que la crisis del coronavirus puede tener un impacto entre un 0,7% y un 1% del PIB mundial.

El Banco Mundial había estimado para este año un crecimiento global del 2,5%, una parte de lo cual depende del poder de compra chino. Hace unas horas, sin embargo, se ha reportado la caída del precio del cobre por la venta masiva de existencias por el temor a la menor demanda china.

Eso ya no es una especulación. El impacto en China está en progreso. Decenas de compañías aéreas han cancelado sus vuelo a China y otro número importante de empresas suspendieron sus operaciones en ese país. Rusia ha cerrado su extensa frontera con China y se ha suspendido el tránsito de personas y productos, en tanto que EEUU estudia una prohibición masiva de vuelos de y hacia el gigante asiático.

Lo estimado de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha declarado el brote de coronavirus originado como una emergencia de salud pública de importancia internacional, es que el virus será controlado, aunque no ha señalado el tiempo y el costo. Entre las preguntas que se empiezan a listar, algunas ya se refieren a las características del sistema político chino renuente a la información y transparencia en eventos de esta magnitud.

Existe la sensación de que China pudo hacer más para evitar la propagación del virus, que las autoridades de Wuhan fueron negligentes luego de detectarse el brote, y que se encuentran en cuestión no solo los niveles de bienestar innegable chino en otras áreas de la vida social, sino algo más elemental como la salud básica. En un sistema cerrado, con escasa deliberación, es probable que no ha hayan aprovechado las lecciones de la epidemia del año 2003.

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