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‘’El hombre provoca el 99% de los incendios forestales, no son actos de Dios’’: consecuencias de los siniestros en Brasil y Australia

La República conversó con el ecólogo Ernesto Ráez y la ingeniera ambiental Mercedes Gómez sobre la problemática del fuego que consume los bosques en distintas partes del mundo y cómo ello repercutirá en la integridad de millones de personas.

Fernando Cuadros
26 Ene 2020 | 11:21 h

Los incendios forestales en la Amazonía y Australia no solo destruyen el ecosistema y a las especies que la habitan, sino que también desnudan el desinterés por parte de los líderes políticos ante el cambio climático.

La República conversó con el ecólogo Ernesto Raez, experto en Conservación Tropical y Desarrollo y docente de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, quien alertó sobre las nefastas consecuencias del fuego que calcina los bosques en Sudamérica (Brasil, Bolivia y Perú), como en Australia.

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‘’Todos los años la Amazonía es incendiada durante ya medio siglo’’, resalta el experto, quien desmintió que este fenómeno sea impulsado netamente por factores naturales.

‘’El 99% de los incendios forestales tienen que ver con la mano humana. No son actos de Dios, no son procesos naturales. Forman parte de la rutina destructiva de nuestros países en contra de los bosques’’, comenta Raez.

De enero a agosto del año pasado, el Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil registró 74 155 siniestros, lo que representó un aumento del 85% en comparación al mismo periodo en 2018.

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Mercedes Gómez, directora de la carrera de ingeniería ambiental de la UPC, también acotó su perspectiva tras los desastres.

‘’Habría cambios en el ciclo hidrológico: los bosques regulan las lluvias y mantienen el ciclo del agua, pero con la pérdida de vegetación y la disminución de la materia orgánica pueden ocasionar una disminución en las tasas de infiltración, disponibilidad de agua y aumento de escorrentía’’, señala.

Aproximadamente 2,5 millones de hectáreas fueron consumidas por el fuego en la Amazonía, ‘’un tamaño equivalente a más de 120 veces la Ciudad de Buenos Aires’’, según Hernan Giardini, coordinador de Bosques de Greenpeace Andino.

Por su parte, Australia ha perdido 10,3 millones de hectáreas, y cerca de mil millones de animales murieron por el avance de la llamarada, en cifras recogidas por El País del ecólogo Christopher Dickman, de la Universidad de Sídney.

Es menester recalcar que el país oceánico vivió en 2019 el año más seco de su historia, y en 2015, se comprobó que el 87% de los siniestros fueron ocasionados por actividades humanas que le cuestan la vida a millones de especies, destacando entre ellas los koalas y canguros.

‘’Aún no se ha cuantificado el real impacto de este incendio sobre el clima global, pero este desastre ha liberado a la atmósfera más de 400 megatoneladas de CO2, un gas que contribuye al calentamiento global’’, enfatiza Mercedes Gómez, tomando en cuenta a la NASA tras afirmar que el humo llegó a la estratosfera.

El hombre, principal causante de los incendios forestales

En Sudamérica es común que los agricultores depreden las áreas verdes para poder ganarse la vida, y es por ello que de manera accidental o adrede, son los principales causantes de la deforestación.

Otro factor importante en la creación de desastres se encuentra en las grandes industrias productoras de carne.

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‘’En Brasil, Bolivia… los incendios han sido generados por sistemas agroindustriales de soya y de ganado. Nuestra obsesión por la carne roja está directamente relacionada con el brote del fuego. El bosque es el principal obstáculo para la extensión de cultivos agroindustriales y producción de carne’’, indica Ernesto Raez.

‘’La deforestación es promovida abiertamente por el presidente Jair Bolsonaro en Brasil, mientras que Evo Morales en Bolivia produjo decretos que legalizaban las quemas, aunque luego se le salió de las manos e hizo un circo con ello’’, agrega el ecólogo, esto último en referencia a la participación del expresidente altiplánico en la labor de los bomberos en Santa Cruz.

Impacto de los incendios en la salud y el clima

Uno de los componentes más letales que dejaron los incendios en el Amazonas son las partículas en suspensión (PM10 Y PM2.5), las cuales ‘’contribuyen a problemas de calidad del aire. La exposición prolongada o repetitiva a las PM10 puede provocar efectos nocivos en el sistema respiratorio de la persona y en gran parte de Brasil y Bolivia recibieron estas partículas ultrafinas’’, explica la directora Mercedes Gómez.

Hace unos días trascendió que el humo de los incendios en Australia llegó a países como Chile y Argentina, sin embargo, Raez Luna negó que represente una amenaza a diferencia de los que suscitan anualmente en nuestra región.

‘’Un fuego que viene de lejos no tiene repercusión grande. El fuego local de los incendios en Valparaíso, la selva peruana o brasileña, sí lo tiene. Todos los años millones de personas viven con la bruma de los incendios locales y desde que nacieron están sujetos estacionalmente a un aire de mala calidad, alto en monóxido de carbono, material particulado y sustancias irrantes’’, puntualiza Raez.

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En cuanto al daño climatológico, a medida que la deforestación y sumado al calentamiento global, el ecosistema de la Amazonía experimentará un cambio irreversible que acabará con su flora y fauna.

‘’Una vez que entra el fuego, los bosques húmedos son vulnerables. No es necesario que un incendio consuma hasta las copas de los árboles. Basta que se quemen las raicillas para desatar un desastre, y muchos no son captados por los satélites’’, afirma Ráez.

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Un estudio de la revista Science Advances detalla que en caso los incendios en el Amazonas se intensifiquen, la composición de la región irá cambiando drásticamente hasta convertirse en una sabana como las de África.

Las sabanas poseen un clima árido, totalmente seco y con escasas manchas de árboles dispuestas, considerando además que no todas las especies podrían adaptarse al nuevo ecosistema.

Por su parte, los glaciares de Nueva Zelanda presentaron una tonalidad amarillenta a causa de las cenizas del fuego en Australia, y sumado al derretimiento de los glaciares, aceleran la crisis ambiental.

‘’La responsabilidad de los incendios en la Amazonía, Perú, Brasil, Bolivia y Australia, es absolutamente política. Como lo acaba de decir Greta Thunberg en Davos, los políticos son culpables de este acto criminal como la destrucción del medio ambiente’’, sentencia Ernesto Raez.

‘’Los países deben cumplir con la implementación del Acuerdo de París y las Contribuciones Nacionales a las cuales se han comprometido con una serie de acciones para disminuir el impacto de las actividades humanas y afectación al sistema climático’’, finaliza Mercedes Gómez.

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