Los activistas piden que todos los casos de muerte durante una actividad sexual sean considerados asesinatos. Foto: referencial

“Sexo duro”, la polémica defensa en casos de asesinatos en Reino Unido

Bofetadas, mordidas y estrangulación son prácticas comunes en los británicos durante el sexo, según un sondeo. No obstante, algunas veces acaban con una muerte “accidental”.

Mundo LR
22 Ene 2020 | 18:51 h

En diciembre de 2018, una mochilera británica falleció en Nueva Zelanda tras ser estrangulada por un hombre mientras tenían sexo. La defensa alegó un accidente, ya que presuntamente Grace Millane había pedido al acusado la práctica sadomasoquista.

Las declaraciones del hombre de 27 años ante el Tribunal resonaron en los medios y surgieron rechazos y críticas por sus ‘argumentos’. La defensa responsabilizaba indirectamente a Grace de su propia muerte, señala la BBC.

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En ese contexto, surgió un grupo de activistas que piden cambiar las leyes en Reino Unido, a fin de que los hombres sigan utilizando como defensa al “sexo duro” para justificar un homicidio.

La parlamentaria británica y antigua abogada Harriet Harman es una de las partícipes de este movimiento. De acuerdo con su posición, todos los casos, aún cuando sean accidentes genuinos, deben ser prohibidos de usar una defensa como esta.

“Un hombre que es capaz de responsabilizar a la mujer que mata de su propia muerte está diciendo que ella quería la violencia. Y el problema es que allí había dos personas y ahora solo una de ellas puede hablar, porque la otra está muerta, y por lo tanto su versión de los hechos no será escuchada”, expresó Harman.

Grace Millane

El ‘sexo duro’, una práctica habitual en Reino Unido

Un sondeo realizado por la BBC reveló que la práctica del BDSM (bondage, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo) es frecuente en el país británico. De 2000 mujeres entre 18 y 39 años, un 59% aseguró que había experimentado bofetadas. También se registraron estrangulación (38%), escupitajos (20%) y mordidas (59%).

Sin embargo, si bien un 44% de las mujeres admitió que fue consensuado, el 29% de estas dijo que en ocasiones no lo deseaban. Otro 14% señaló que tampoco lo quería, pero la mayor parte del tiempo. Mientras que un 10% expresó que siempre que pasó fue indeseado.

De acuerdo con el Centro para la Justicia de las Mujeres, estos número evidencian que existe una “presión creciente” sobre las jóvenes respecto de la práctica del ‘sexo duro’.

Lucía, una mujer de 28 años cuyo nombre es ficticio, declaró que la estrangulación forma parte de su intimidad. Sin embargo, indicó que “cuando alguien le pide a su pareja sexual que sea dura o la asfixie, le está pidiendo que se haga responsable de la seguridad de ambos”.

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“Una persona que pide sexo duro no tiene la intención de morir, así que cuando la pareja lo hace debe tratarse, como mínimo, de negligencia”, “Si tratas de no matar a alguien, no lo matarás”, opina.

El caso de Grace Millane

La joven de 22 años acudió a Nueva Zelanda por un viaje de aventura. Conoció al hombre que provocó su muerte por Tinder y decidieron encontrarse en un bar. Tras algunas horas, se dirigieron a un hotel, el último lugar que visitaría con vida.

Una semana después, su cuerpo fue hallado en una maleta, en un área boscosa de la cordillera Waitakere, cerca de Auckland.

Los peritos determinaron signos de asfixia y el acusado argumentó que fue un accidente, ya que ambos habían acordado practicar ‘sexo duro’. Sin embargo, por cómo se dieron los hechos, el caso fue evaluado como asesinato.

El hombre de 27 años había buscado en Google consultas que, para el jurado, indicaban que no fue accidente. Investigó sobre limpiadores de alfombras, alquiler de autos y digitó las palabras “rigor mortis”, “bolsas de lona con ruedas”, pájaros que comen carne”, “hay buitres en Nueva Zelanda” y “Waitakere Ranges”, donde dejó la maleta.

Harriet Harman

Además, mantuvo el cuerpo de Grace Millane durante una semana en su departamento. Le tomó fotos íntimas y vio pornografía. Después de esto, alquiló un auto, compró la maleta donde metería a Grace, y se comunicó con otra mujer por Tinder para acordar una cita.

Samantha Pegg, profesora de ley criminal en Inglaterra, argumenta que el ‘sexo duro’ como excusa no siempre va a ser aceptada. En su posición, tal y como sucedió con el proceso de Millane, el jurado siempre analizará los hechos y decidirá si hay verdad en el asunto.

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No obstante, la parlamentaria Harman no cree lo mismo. Ella aboga por tratar todos los casos, accidentales o no, como asesinatos.

"Bueno, eso (la muerte accidental) es mala suerte (...).Tuvo la intención de apretarle el cuello con las manos”, enfatiza.

Estrangulación durante el sexo

El patólogo Stuart Hamilton considera que la práctica de asfixia durante el sexo es “inherentemente peligroso”.

"Con la presión en el cuello, normalmente caes inconsciente rápidamente. Hay que ser muy conscientes de que es algo peligroso”, explica. “Pero si estás en tu sano juicio y tu pareja deja de respirar, un jurado podría con razón inferir que lo lógico es que deberías haber dejado de estrangularla preguntarle si estaba bien, en lugar de mantener la presión", agrega.

No obstante, para el experto existe un desafío legal en cuanto a determinar la intención del acusado. Los hallazgos físicos de alguien que fue estrangulado a propósito hasta morir son tan iguales que el que falleció “por accidente”.

En ese sentido, el pedido de los activistas es que la Ley de Abuso Doméstico en Reino Unido considere a quien mató a alguien durante una actividad sexual como asesino y no homicida, que es lo que actualmente se estipula.

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