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El científico que se sometió a un experimento cerebral para superar su alcoholismo [FOTOS]

Frank Plummer a pesar de ser uno de los abanderados en la lucha por frenar las epidemias más letales del mundo, sufrió por su adicción al licor, y ante ello, decidió probar con un tratamiento poco convencional.

Frank Plummer fue sometido a una estimulación cerebral profunda para superar su problema de alcoholismo. Foto: Difusión
Frank Plummer fue sometido a una estimulación cerebral profunda para superar su problema de alcoholismo. Foto: Difusión
Mundo LR

Frank Plummer es un microbiólogo que desde hace décadas combate contra las epidemias más fatales del mundo, como el VIH y el ébola.

Sin embargo, su ilustre trayectoria en el campo de la medicina se vio afectada por su adicción al alcohol, por lo que presa de la angustia al no poder frenar este mal, decidió someterse a un experimento cerebral.

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‘’Busqué una solución clínica más sólida, tal vez una aún no descubierta’’, comentó a BBC el científico, quien fue derivado a dos neurocirujanos del hospital Sunnybrook, en Toronto (Canadá).

Plummer fue sometido a un tratamiento experimental denominado estimulación cerebral profunda (ECP), el cual iba a ser utilizado por primera vez en el continente.

Cabe resaltar que la ECP es empleada desde hace más de 25 años para ayudar a las personas con enfermedades como el Parkinson y trastornos del sistema nervioso. En el mundo se registran alrededor de 200 000 cirugías de esta especialidad.

En el hospital Sunnbrook planearon innovar con la ECP para frenar casos de estrés postraumático, trastornos obsesivos compulsivos, depresión severa y alcoholismo, recoge BBC.

¿Cómo intervenir el cerebro de un alcohólico?

El doctor Nir Lipsman, encargado de liderar a los cirujanos que intervinieron a Frank Plummer, detalló que solo modifican la parte del cerebro en la que se trabaja.

“Para cosas como la enfermedad de Parkinson trabajamos con los circuitos motores del cerebro. En la adicción, el trastorno por consumo de alcohol, trabajamos con los circuitos de placer y recompensa que hay en el cerebro”, comenta.

En el tratamiento de ECP se implanta un dispositivo eléctrico en el cerebro del paciente con el fin de estimular los circuitos en donde haya una actividad anormal o disfuncional.

Es una especie de ‘’marcapasos cerebral’’, agregan los expertos del programa que incluye a otros seis pacientes, siendo Frank el primero en operarse hace poco más de un año, por lo que lleva un pequeño dispositivo bajo el pecho.

"Era un taladro grande que te hace un hueco del tamaño de una moneda de 25 céntimos en ambos lados del cráneo. No fue doloroso, pero sí molesto", narra el microbiólogo.

¿Cuáles fueron las consecuencias en el paciente?

Tras ser intervenido, Frank Plummer asegura que el malestar quedó atrás, y ya no siente las ganas de ingerir alcohol como antes.

“No se trata solo de poner el implante, decir adiós y listo”, resalta el doctor Nir Lipsman, quien apuntó que, tras culminar la operación, el paciente lleva tratamientos convencionales para frenar la adicción al licor, como la terapia o un programa de rehabilitación.

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Además, los especialistas apuntaron que pese a encontrarse en una etapa primaria, este proyecto busca cambiar el estigma de que todo alcohólico no posee fuerza de voluntad.

“La vida se volvió mucho mejor, mucho más rica”, puntualiza el microbiólogo Plummer al sentirse más saludable. Incluso aseguró que tiene planeado escribir un libro sobre su actividad en al campo de la medicina, combatiendo el VIH en Kenia.