Ver lo ‘invisible’, volver al pasado y curar males: los descubrimientos científicos que marcaron el 2019

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Los descubrimientos científicos más importantes del 2019.
Los descubrimientos científicos más importantes del 2019.

El 2019 ha sido un año histórico para la ciencia. Conoce cómo se lograron hazañas que antes parecían hasta imposibles.

En el 2019, la ciencia brilló como pocas veces. Uno de los campos que más destacaron fue la astronomía, que nos mostró una imagen que décadas atrás solo estaba en la imaginación de los científicos más entusiastas. También se encontraron mundos sorprendentes y se logró llegar al lado oculto de la Luna.

En este año también será recordado por los avances médicos, que encendieron una luz de esperanza para los pacientes cuyas enfermedades se mostraban resistentes a cualquier tratamiento.

A continuación, algunos de los descubrimientos científicos que más remecieron el mundo en el 2019.

La imagen real de un agujero negro: una foto ‘imposible’

Escogida por la revista Science como el descubrimiento del año, este es, sin duda, uno de los mayores hitos de lo que va del siglo XXI. Astrónomos y astrofísicos de varios países usaron una red mundial de telescopios para lograr captar una fotografía de algo distante que es, en teoría, invisible: un agujero negro.

Los agujeros negros son objetos cósmicos extremadamente densos, que poseen una gravedad tan intensa que ni siquiera dejan escapar la luz. Y si algo no refleja luz, ¿cómo podríamos observarlo?

El Observatorio ALMA (Chile) participó en el proyecto. Foto: ESO.

Para conseguirlo, los científicos formaron el Telescopio del Horizonte de Sucesos (EHT, en inglés), que consta una red de instrumentos en distintas partes del planeta: el Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano, en México; el Atacama Large Millimeter Array y el Atacama Pathfinder Experiment, en Chile; el Instituto Radioastronómico Milimétrico, en España; el Telescopio del Polo Sur; el Telescopio James Clerk Maxwell en Hawái y el Submillimiter Telescope en Arizona, ambos en EE.UU.

EHT constó de una red global de telescopios. Imagen: EHT.

De esta manera, crearon un “telescopio” comparable con un gran ojo del tamaño de todo la Tierra. Y no era para menos, ya que el objeto que se quería captar estaba a 55 millones de años luz de nuestro planeta.

Primera foto de un agujero negro en la historia. Crédito: National Science Foundation.

Tras procesar varios petabytes de datos reunidos de las observaciones, lograron capturar una sombra negra rodeada de una anillo amarillo y naranja. Es el agujero negro supermasivo que se encuentra en el centro de la galaxia Messier 87, y que ‘se mostró’ gracias a la nube de polvo y gas de la que se estaba alimentando. El objeto, con una masa de 6500 millones de veces la del Sol y tan grande como nuestro sistema solar, terminó por confirmar muchas de las más famosas teorías sobre cómo funciona el Universo, y se le dio la razón, una vez más, al famoso científico Albert Einstein.

Al equipo del EHT le tomó más de una década de esfuerzos lograr mostrarnos el 10 de abril del 2019 lograron vieron 'lo invisible’.

Lo que pasó después del gran impacto

Un equipo internacional de científicos estudió los restos rocosos que estuvieron presentes en la Tierra cuando un enorme asteroide impactó en la península mexicana de Yucatán hace 66 millones de años. De esta manera, los expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) descubrieron que el choque provocó la acidificación de los océanos, lo que contribuyó a la gran extinción masiva del 70% de las especies existentes, incluidos los dinosaurios.

Los dinosaurios se extinguieron después del 'gran impacto'. Imagen: Difusión.

Los resultados respaldan la hipótesis de que los gases emitidos por el impacto fueron los causantes de la extinción marina. Hasta ahora se creía que el culpable fue el cese de la fotosíntesis debido a la nube de polvo que bloqueó la luz solar y sumergió al planeta en la oscuridad.

El rostro de nuestros antiguos vecinos

A partir de unos huesos que datan de hace 50 000 años, los científicos del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) en Barcelona reconstruyeron el aspecto que tenían los denisovanos, los homínidos que convivieron con los seres humanos modernos y los neandertales.

El rostro de un denisovano. Imagen: Maayan Harel.

Los denisovanos fueron descubiertos hace apenas nueve años gracias al análisis de su ADN, a diferencia del resto de homínidos, que fueron identificados por sus fósiles. Luego de hallar una falange del dedo meñique, tres dientes y una mandíbula inferior, los científicos aún necesitaban más restos para tener una idea de su apariencia. Pero los investigadores del IBE lo consiguieron gracias al análisis genómico de sus restos óseos.

Una esperanza contra el ébola

Desde que esta enfermedad surgió en la República Democrática del Congo en 1976, ha dejado miles de víctimas mortales. En los últimos años, los brotes de ébola han azotado al continente africano sin un tratamiento eficaz para combatirla.

Sin embargo, un equipo dirigido por el virólogo Jean-Jaques Muyembe-Tafum, el mismo que ayudó a descubrir el virus, ha identificado dos medicamentos que reducen drásticamente las tasas de mortalidad causadas por la enfermedad.

Los científicos buscaron por años un tratamiento efectivo contra el ébola. Foto: AFP.

Se trata de dos anticuerpos, uno aislado de un superviviente de un brote de 1996 y el otro, una mezcla de tres anticuerpos que se produjeron en los sistemas inmunes humanizados de ratones. Además de mejorar las posibilidades de supervivencia de los enfermos, contribuirá a la búsqueda de un tratamiento temprano.

El tratamiento para la fibrosis quística

La fibrosis quística (FQ) es una enfermedad potencialmente mortal que provoca la acumulación de moco espeso y pegajoso en el tubo digestivo, los pulmones y otras importantes partes zonas del cuerpo. Este mal se produce cuando se heredan dos copias mutadas del gen.

Por ello, un grupo de científicos crearon un tratamiento llamado Trikafta, que combina tres medicamentos para corregir los efectos de la mutación más frecuente de esta enfermedad (el 90% de los pacientes con FQ). Para los que tienen esta mutación, Trikafta podría convertir la FQ, una enfermedad progresiva, en una de tipo crónico y más manejable.

Los pulmones son unas de las zonas más afectadas por la fibrosis quística. Foto: Difusión.

Las pruebas clínicas lograron aumentar la capacidad pulmonar entre un 10% y un 15%, así como reducir las complicaciones de la enfermedad. Lamentablemente, el tratamiento debe ser tomado de por vida y a un costo de 300 000 dólares al año.