Bolivia y las feministas

“El feminismo no puede soslayar la violencia fascista, debe enfrentarla y reclamar paz en medio de tanta exaltación caudillista”

Rocío Silva Santisteban
19 Nov 2019 | 1:19 h

Un asunto fundamental para entender esta breve columna es saber que el feminismo boliviano es uno de los más robustos y creativos de AL: las mujeres bolivianas lograron una Dirección de Despatriarcalización en el Ministerio de la Mujer y una representación política que permitió el empoderamiento de mujeres quechuas, aymaras y guaraníes. Algunas de sus representantes (María Galindo, Silvia Rivera, Adriana Guzmán, entre otras) van a la vanguardia del pensamiento situado y reflexionan cuestionando el feminismo blanco y eurocentrado, con posiciones decoloniales, antirracistas y clasistas.

El feminismo boliviano en sus diferentes variaciones cuestionó a Evo Morales desde que se instauró como un caudillo patriarcal reeligiéndose, así como a su entorno de intelectuales y políticos. Durante años, a la interna, fueron las primeras en denunciar la cooptación vía financiamiento de organizaciones indígenas y la política extractivista que implicó echar abajo la protección constitucional de la Pachamama. Obviamente, el espacio de este feminismo –hay otro que apoya ciegamente a Evo– es muy incómodo luego del golpe. ¿Qué hacer frente a la salida del caudillo patriarcal y ante la instauración de un régimen ultraconservador, militarizado y fundamentalista que quema wiphalas y blande la Biblia como arma?

El grupo Mujeres Creando y otras feministas han establecido una “Asamblea de Mujeres” permanente mientras se realizan en las calles de La Paz las movilizaciones de miles. La pregunta es: ¿se puede ser critica de Evo Morales sin apoyar este régimen de la sachapresidenta Áñez? Es paradójico que sea una mujer quien, hoy, justifique por adelantado todas las violaciones de derechos humanos de la policía y el Ejército en un decreto de la vergüenza y gobierne leyendo el Deuteronomio y olvidando el mandamiento más importante: “ama a tu prójimo”. ¿Solo por ser mujer hay que comprarse el pleito? No, eso es esencialismo de los ovarios, y del más negativo. El enemigo, hay que repetirlo, no son los varones sino el patriarcado. En este caso representado por Jeanine Áñez, sus militares y su Antiguo Testamento.

Es claro que las feministas bolivianas no quieren justificar con el tema del golpe el paquete de acciones antidemocráticas de Evo Morales, pero también es claro, como dice Adriana Guzmán, que en este momento están masacrando a indígenas. La posición del feminismo no puede soslayar la violencia fascista, debe enfrentarla y reclamar paz en medio de tanta exaltación caudillista.

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