Neoextirpadores de idolatrías

Mirko Lauer
14 Nov 2019 | 1:29 h

La aparición de la Biblia como protagonista en la caída de Evo Morales ha sido una sorpresa. Tanto el activista cruceño que llegó primero a Palacio Quemado como la flamante presidenta ocasional proclaman el triunfo de su versión del fundamentalismo religioso. Como si la pugna entre Evo Morales y la oposición hubiera sido en realidad una guerra religiosa, y detrás de la fe, el viejo conflicto étnico.

En efecto las iglesias evangélicas (16% de la población) vienen de haber ganado una batalla iniciada cuando en enero del 2018 el Código Penal las ilegalizó. En verdad las criminalizó, puesto que nunca tuvieron existencia legal. En mayo de este año Morales retrocedió frente a esas iglesias, al establecer una versión amplia de la libertad de cultos.

Desde un inicio Morales entendió esa libertad como argumento para promover las diversas formas de la religiosidad autóctona. El catolicismo (77% de la población) mal que bien viene coexistiendo con ellas por siglos, mientras que algunas de las iglesias evangélicas tienen posiciones antagónicas frente a los cultos de los pueblos originarios (62% de la población).

La declaración del Año Nuevo Aimara (25% de la población) como feriado nacional, cada 21 de junio, ha sido considerada por el fundamentalismo cristiano como un avance en los intentos de reemplazar a la Biblia, y a Cristo, por la religión de la Pachamama. Un planteamiento que encaja con la política de la extrema derecha boliviana.

Todo esto ocurre a la sombra de un Estado que se declara laico pero que, como en tantos casos, en los hechos ha sido siempre una suerte de administrador de religiones. Sin duda la religiosidad popular autóctona, una reivindicación histórica válida, le sirvió a Morales como punto de apoyo en su actividad desde la presidencia, pero al final demostró no ser bastión político suficiente.

Sin embargo tampoco puede decirse que el fundamentalismo evangélico de Santa Cruz haya sido decisivo en la caída de Morales. Aunque ha sabido aprovechar bien la crisis, electoralmente es un grupo reducido. El pastor Chi Hyun Chung obtuvo menos de 9% de los votos en la agitada elección. No se espera que le vaya mejor en la próxima, ni que el mundo de los apus vaya a ser barrido de la escena.

Video Recomendado