Garbo creó toda una red de agentes falsos para engañar a Hitler y apoyar a los aliados. Foto: difusión
Garbo creó toda una red de agentes falsos para engañar a Hitler y apoyar a los aliados. Foto: difusión

Engañó a Hitler y se fue a morir en Venezuela: el final del espía Joan Pujol

Fingió su propia muerte para pasar sus últimos días en Venezuela, que en esa época recibía gran cantidad de inmigrantes.

Mundo LR
12 Oct 2019 | 13:33 h

Garbo, nombre clave de Joan Pujol García, tuvo una vida de película. Fue un doble agente que colaboraba con los nazis, cuando en realidad su lealtad estaba con los británicos, engañó al mismísimo Adolf Hitler, con lo cual contribuyó al triunfo de los aliados. Y sus últimos días los pasó en Venezuela.

El 10 de octubre de 1988 falleció en Caracas producto de un derrame cerebral. Sus restos reposan en el cementerio de Choroní, estado Aragua, con una inscripción sencilla, tal como él pidió.

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En el país bolivariano se dedicó a varios negocios, pero sin mucho éxito, reportó El Estímulo. De hecho en 1948 una finca que tenía en la ciudad de Valencia fue saqueada durante las manifestaciones que precedieron al derrocamiento del presidente Rómulo Gallegos.

Tumba de Garbo en la paradisíaca Choroní. Foto: El Estímulo

En ese tiempo jamás habló de su rol en la Segunda Guerra Mundial, que fue clave para el hundimiento del Tercer Reich. Ni debía hacerlo, porque había fingido su muerte para evitar persecuciones de los seguidores del nazismo.

Para el servicio secreto nazi era Arabel y sus informes de alta precisión e importancia. Creó una red imaginaria de 27 agentes secretos y puso su nombre en la historia cuando dio información falsa que Hitler creyó a ciegas sobre el decisivo desembarco de Normandía, el memorable Día D.

Garbo envió el 4 de junio de 1944 un mensaje al alto mando militar alemán para informarle que el desembarco en Normandía era una maniobra de distracción para asegurar el éxito del próximo asalto del Paso de Calais.

Edición del jueves 7 de junio 1984 de La Vanguardia. Foto: garboespia.com

Hitler ya había ordenado que el Primer Cuerpo Acorazado y dos divisiones panzer ligeras con 40.000 hombres a bordo se dirigiesen a Normandía, pero cuando leyó la misiva del doble agente cambió de opinión.

“Como consecuencia de cierta información (…) se detendrá el avance de la 1 División Panzer SS”, manifestó Hitler. Y con eso cambió el desenvolvimiento de la Segunda Guerra Mundial.

Aun así los nazis nunca lo descubrieron e incluso lo condecoraron, al igual que hizo la Corona británica. Así Juan Pujol se convirtió en la única persona premiada por ambos bandos de la Segunda Guerra Mundial.

De Alemania recibió la Cruz de Hierro y de la monarquía la designación como Miembro de la Orden del Imperio Británico (MBE). Dado su servicio, debieron romper el protocolo y entregarle la medalla de manera secreta a finales de 1944.

Y así vivió casi todos sus días, en secreto.

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