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Maltrato animal: Hombre se libra de la cárcel tras atar el hocico de su perro con un cable

Si no fuese por los vecinos del sujeto, Chloe hubiese permanecido varias horas con el morro atado. Una de las sanciones que decidió el juez es la condena a dos años sin poder poseer animales.

El can estuvo más de 4 horas con el morro atado sin poder beber agua ni respirar correctamente.
El can estuvo más de 4 horas con el morro atado sin poder beber agua ni respirar correctamente.

Maltrato animal que no será sancionado con pena privativa de la libertad. En Australia, un hombre ató el hocico de su perro con un cable. Este hecho ha indignado a los defensores de los animales, puesto que las amonestaciones que recibirá son irrisorias.

El citadino de Mount Gambier admitió su accionar y reveló que ató un cable al morro de su perro para que no ladrara. Chloe, una perra pastor alemán de 11 meses, estuvo más de 4 horas sin poder beber agua ni respirar correctamente.

Tras el incidente, el agresor quedó exento de ir a la cárcel. Ante este panorama, una ONG de cuidado de los animales australiana denominado RSPCA mostró su preocupación por las sanciones que emitió el juez.

El magistrado ha decidido condenar al agresor a dos años sin poder poseer animales, también tendrá que pagar 1.600 dólares en costes veterinarios y una amonestación por mal comportamiento que lleva aparejado una multa de 200 dólares. Si en los próximos 15 meses vuelve a cometer algún acto delictivo, contará con antecedentes.

Cabe precisar que el hombre en ningún momento negó haberle atado un cable al morro de Chloe de 11 meses. Según él, tenía intención de quitárselo cuando se fuera a su centro de labores.

Si no fuese por los vecinos del sujeto, Chloe hubiese permanecido varias horas con el hocico atado. Al borde de la 1 de la tarde, ellos se toparon con la situación crítica que atravesaba el can y decidieron entrar para rescatarla. Cuando llegaron a su casa, el can bebió agua durante un buen rato y después se tumbó sobre un plástico que tenía agua y se quedó allí jadeando.

Luego del descanso de Chloe, los rescatadores la llevaron a un veterinario. El especialista no encontró marcas del cable en el hocico, pero sí una temperatura corporal alta para lo que es normal en un perro.

El presidente de los veterinarios australianos, Brad Ward, dilucidó las consecuencias de haberle atado un cable al morro de la perra pastor alemán, que ya vive felizmente con otra familia.

“Si evitas que un perro enfríe su cuerpo jadeando, lo expones a un riesgo extremo de sobrecalentamiento, especialmente en climas cálidos. Los perros deben poder refrescarse por la boca, por no mencionar que pueden beber y comer con facilidad", explicó Ward.