El piloto de la RAF, Eric Denson (izquierda), el marinero David Hemsley (derecha) y la explosión de la primera bomba atómica de Reino Unido, Ivy Mike (centro).
El piloto de la RAF, Eric Denson (izquierda), el marinero David Hemsley (derecha) y la explosión de la primera bomba atómica de Reino Unido, Ivy Mike (centro).

“Podías ver tus huesos a través de tu piel”: el testimonio de los soldados obligados a experimentar la radiación

Alrededor de 20 000 militares británicos fueron utilizados como “conejillos de indias” para medir los efectos de la radiación de las bombas atómicas. Un informe revela las enfermedades que les ocasionaron y que hoy afectan a sus descendientes.

La República
24 Sep 2019 | 17:41 h

Desde 1952, Reino Unido probó sus primeras armas nucleares para demostrar que debía ser tomado en cuenta como potencia militar. Se trataba de la Operación Huracán, que tenía como uno de sus objetivos medir los efectos de la radiación liberada por las bombas atómicas. Los objetos de prueba: sus propios soldados.

Uno de ellos fue Erin Danson, que en 1958 era el líder del escuadrón de la RAF (Real Fuerza Aérea, por sus siglas en inglés). A él se le había encargado medir los niveles de radiación de la bomba Grapple Y. Su misión consistía en volar con un aparato de rayos X hacia el centro del ‘hongo’ generado por la explosión.

Los altos mandos le habían dicho que era una misión segura. Sin embargo, se trataba de la explosión atómica más potente en la historia de Reino Unido. Cuando el piloto de 26 años salió de la nube radiactiva, su vida no volvió a ser la misma.

PUEDES VER El científico de EE. UU. que filtró información de la bomba atómica a la Unión Soviética y quedó libre

A las pocas horas de aterrizar en la base, Danson comenzó a vomitar violentamente. Semanas después, le salieron dolorosas erupciones en el pecho y fue atormentado por fuertes dolores de cabeza y una severa depresión.

Danson soportó el calvario producido por la radiación durante 18 años, hasta que se quitó la vida, dejando una esposa y cuatro hijos.

Otro caso que dio a conocer el secreto nuclear de Reino Unido fue el de David Hemsley, que con solo 18 años fue enviado junto a un grupo de marineros a presenciar desde el mar la detonación de la bomba Castillo Bravo en marzo de 1954.

“Fue una devastación total”, dijo Hemsley en declaraciones a Vice.

El veterano explicó que estar tan cerca de la explosión hacía que su piel se vuelva transparente “como rayos X".

“Si te estuviera mirando ahora, vería todos tus huesos. Todo lo que vi fue esa bola de fuego colosal que se elevaba y truenos, relámpagos, lo que sea. Creo que fue demasiado para algunas personas, quienes lloraban y preguntaban por su madre”, recuerda Hemsley.

Miles soldados fueron obligados a presenciar las explosiones desde el mar. Foto: Explosión de Grapple Y / Difusión.

PUEDES VER El macabro laboratorio japonés que creó epidemias y experimentó con humanos [FOTOS y VIDEO]

Los generales les dijeron a los marineros que estarían a una distancia segura, y que bastaba con que vistan ropa de verano, como sandalias y pantalones cortos. Sin embargo, una reacción atómica inesperada ocasionó que la explosión de la bomba sea más del doble de poderosa de lo que esperaban los científicos.

Un informe de 2007 reveló que el nivel de radiación que experimentaron fue la misma que el equipo encargado de la limpieza en Chernobyl.

Los pilotos y marineros como Danson y Hemsley son solo algunos de los 20 000 militares británicos que fueron utilizados como “conejillos de indias” para medir los niveles de radiación. Muchos de ellos contrajeron cáncer y trastornos sanguíneos, ya sea por sobrevolar la explosión, navegar los mares afectados o buscar -sin protección- objetos en el área contaminada.

Una tropa en la Isla Chirstmas. Los soldados fueron expuestos a altos niveles de radiación debido a que les ordenaron buscar objetos preciados en el área de las explosiones. Foto: Newsteam.

Debido a los efectos de la radiación en el ADN, se estima que alrededor de 155 000 descendientes de los soldados contaminados padecen enfermedades como problemas respiratorios, infertilidad, abortos involuntarios repetidos y defectos congénitos graves como deformidades del corazón y de la columna vertebral.

De los 1500 militares que han sobrevivido hasta ahora, muchos han visto a sus hijos y nietos cargar con la herencia radiactiva y sufrir diversos males, como es el caso de Bob Fleming, que era militar de la RAF cuando fue testigo de una detonación en 1956.

Fleming teme que su familia tenga una “maldición genética”, ya que 16 de sus 21 descendientes tienen una salud deteriorada, como es el caso de su hija menor, Susane Ward, que sufre de problemas respiratorios severos y cuyos dientes se cayeron prematuramente.

“La situación empeora a medida que avanza la próxima generación. Nuestros nietos tienen problemas similares. Mi padre se culpa a sí mismo, pero no es su culpa", dijo Ward a la BBC.





Video Recomendado