Joven vivió calvario luego de que una selfie suya se convirtiera en meme. Foto: Archivo personal/BBC

Su vida se convirtió en una “pesadilla” luego de que su foto se convirtiera en meme

La ridiculizaron a escala global luego de que ella decidiera compartir un selfie en el que se consideraba bonita. Ante las burlas, ella se aisló, solo lloraba y hasta pensó en el suicidio. Una reflexión sobre los alcances de las redes sociales.

La República
25 Jul 2019 | 22:36 h

“No tenía fuerzas para nada. Lloraba y lloraba y me culpaba por haber compartido esa foto”, dice Débora al recordar aquella época de su adolescencia en la que fue ridiculizada luego de la viralización en Facebook de una selfie suya en la que ella creía que se veía muy guapa. Los usuarios de las redes sociales no lo consideraron así, la convirtieron en meme y destruyeron su autoestima a tal nivel que lograron que la joven pensara en el suicidio.

La pesadilla inició en el 2012. La adolescente de 15 años se puso unas gafas oscuras, se tomó una selfie y compartió la imagen en su perfil de Facebook. Obtuvo unos pocos “me gusta”, pero el horror llegaría unos pocos días después.

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En tono de burla, su foto estaba siendo compartida masivamente y la llamaban la “diva de Oakley”, una marca de gafas de sol. Oficialmente ya era un meme, una imagen viral que la relacionaba con el concepto de fealdad femenina.

Mientras la gente compartía su imagen como sinónimo de una joven fea, ella se recluyó en su casa, ubicada en un barrio de Sao Paulo en Brasil, para llorar.

“Me sentía fea, humillada, menos que otras niñas de mi edad”, le reveló a la BBC Débora, que ahora tiene 22 años.

Siete años después de la pesadilla, hace poco volvieron a compartir la imagen en Facebook e Instagram, pero esta vez decidió que actuaría para defenderse.

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“Las redes sociales pueden tener un peso muy grande en la vida de una persona. Esa ridiculización de alguien, que antes ocurría pero en menor escala, ahora tiene unas proporciones mayúsculas, porque basta un clic para compartir una foto”, explica el psicólogo Marck de Souza, para quien el tema es bastante preocupante por el alcance de la difusión de imágenes.

“Como el contenido se puede viralizar y no se puede borrar por completo de las redes, la persona no puede desconectarse de él. Así que el ridículo en internet puede estar presente para siempre”, indicó.

A mediados del 2012, Débora intentó suicidarse tomando un shot de pastillas.

Recién a mediados del 2014, el ciberbullying cesó.

Otra vez la humillación

A inicios de julio distintas páginas volvieron a burlarse de lo mismo: su físico.

Ella decidió enviar mensajes a los dueños de las cuentas de Facebook para que dejaran de compartir el meme.

Además, esta vez pudo notar que víctima de racismo. “Desde que comenzaron a compartir mi imagen, leí muchos comentarios muy racistas contra mí".

“En los memes puedes ver el racismo porque siempre ponen a las chicas blancas como lindas mientras que yo soy la fea. Podrían poner a una mujer negra como guapa, pero no lo hacen. Por todo lo que he pasado y todavía estoy pasando, me doy cuenta que es fundamental luchar contra el racismo”, reflexionó.

“Yo tengo mucho orgullo del color de mi piel”, remató.

Por el momento, Débora busca evitar la exposición de su imagen en las redes sociales. Por ello, piensa demandar a los propietarios de perfiles y páginas que comparten los memes que la ridiculizan.

“Tomaré las medidas adecuadas si la persona no quiere borrar la foto. Nadie tiene derecho a exponerme de esa manera”, señaló.

Fuente: BBC

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