Crisis aumenta las vejaciones contra las mujeres venezolanas

Les dolió. Chavistas parodian el "deforme" Bachelet. El informe de la alta comisionada de la ONU reveló maltratos y abusos sexuales contra prisioneras políticas.

La República
17 M07 2019 | 04:18h

Por: Ymnarú Rojas. Caracas. ABC

El informe Bachelet pone de relieve varios aspectos de la crisis que afronta el país petrolero, pero en particular las vejaciones que sufren las mujeres. El extenso documento pasa revista a cómo las mujeres que están, o han estado, en prisión son presionadas por los guardias para «intercambiar» sexo por «privilegios» y «protección».

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Pero más allá del informe solicitado por la ONU, hay denuncias como la realizada por los directivos de la ONG Cáritas Venezuela que aseguran que en las zonas rurales o urbanas del país hay casos en que las personas en situación de pobreza recurren al intercambio de sexo por dinero o comida.

Venezuela siempre se ha caracterizado por ser un país con mujeres hermosas, y eso ha garantizado también que muchas de ellas decidan buscar entre las sábanas su prosperidad económica. La crisis en su país ha hecho que sucumban a la tentación de encontrar una rentabilidad en el negocio sexual en otros países, y terminan siendo las preferidas de clientes que antes solicitaban a las colombianas, dominicanas y panameñas.

Oferta y demanda

Pero hoy la competencia entre venezolanas es ardua, y la ley de oferta y demanda influye para quienes viven de eso.

Una venezolana que se dedica a la prostitución en Perú, y cuya identidad pidió que quedara protegida, explicó a ABC que su profesión comenzó en Venezuela porque el salario mensual (5 dólares) que recibía no le alcanzaba y tuvo que buscar mejores oportunidades para ella y para su hija fuera del país. Un día «bueno» para esa mujer en Perú es recibir mil dólares. «Pero hay días que puedo ganar 500 y otros en los que no obtengo nada».

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La competencia de venezolanas en Perú es reñida porque, «hay mujeres que hacen más dinero porque cobran 10 dólares por 15 minutos de sexo, pero tienen que estar con más hombres. En donde trabajo hacemos solo compañía, y si alguien quiere acostarse, le cobramos 100 o 200 dólares, y no todo el mundo los paga. Todas esas venezolanas barateras (económicas), que vinieron a regalarse, dañaron el negocio». La caraqueña afirma que tuvo que buscar además un empleo formal porque –asegura– ya no le era rentable solo el trabajo sexual.

En países como Panamá o Colombia se ha disparado la cifra de mujeres prostitutas o simplemente «damas de compañía». «El número de venezolanas se ha incrementado muchísimo. No sabría decir cuántas porque es muy costoso hacer un censo. En Argentina se han visto muchísimo, porque acá las leyes son más amigables con este trabajo. Pero las compañeras están por todos lados, y las venezolanas tienen más cerca Panamá y Colombia», contó a este diario Elena Reynaga, secretaria ejecutiva de la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe.

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Irina Ceballos, titular de la Organización Mujeres con Dignidad de Panamá, indicó a ABC que las venezolanas que llegan «dicen que la decisión que tomaron fue por la crisis de Venezuela. Muchas de ellas son abogadas o doctoras, y como están en Panamá no pueden ejercer la profesión que tienen y optan por el trabajo sexual».

Trata de mujeres en Trinidad

La trata de mujeres y niñas ha encendido las alarmas en varias regiones de Venezuela.

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El tráfico hacia Trinidad y Tobago es una práctica frecuente en el estado Delta Amacuro (este de Venezuela). En abril, una embarcación que iba en precarias condiciones desde Venezuela hacia Trinidad naufragó por el sobrepeso de pasajeros, que en su mayoría eran mujeres. El bote se hundió con 38 personas a bordo, de las que solo sobrevivieron nueve. Todas ellas eran víctimas de una red de tráfico de personas.

Los proveedores llevan a Trinidad a niñas o mujeres, de entre 8 y 22 años de edad, y por cada una reciben un promedio de 300 dólares.